miércoles, 18 de diciembre de 2013

CABALLERO INEXISTENTE * - Quinta parte

 *de Gabriel Peskin

El cuerpo y el empuje a la mujer.

El concepto de empuje a la mujer es  que en tanto el  goce del cuerpo no esta limitado, ubicado en un órgano se distribuye sin limite en todo el cuerpo. Lacan describe así el goce femenino, como un goce del cuerpo no limitado al órgano fólico como en el caso del hombre. En la psicosis a falta de la significación fálica encargada de limitar el goce del cuerpo el goce invade todo el cuerpo  salvo que otro recurso le haga límite y ubicación. Por ejemplo el síntoma como fijación del goce en un punto. D teme la invasión del goce en el cuerpo, que no tiene forma ni nombre.
De niño tenia la idea que hay otro cuerpo debajo. Que hay un cierre que él va a abrir y la piel va a caer y va a aparecer una nena, eso le da mucho miedo.  La piel va a caer nos trae de nuevo el cuerpo joyciano, esta vez no con un abandono del cuerpo sino con una instalación de un cuerpo de goce femenino.
Estuvo internado por una enfermedad. Leyó su carpeta médica que  decía que tenía cuerpo de mujer y tetas. Se aterrorizó.
Le molesta cuando hablan en femenino los homosexuales y la idea de que él mismo pueda estar negando algo femenino de sí mismo le asusta mucho. Quizás ese es su secreto que desea tener. Dice “si al menos hubiera en mi un secreto que guardo y cuando se descubra explique todo”.
Cuando era chico tenia vergüenza de tener pene, lo tapaba, mas tarde tenia vergüenza de tener  chico el pene. Alrededor de los 15 hubo varios cambios. Comenzó a engordar. Cambios que le dieron miedo, el pene pequeño, engordar. Le hacían verse mujer y es algo que no soportaba, hay quienes quieren ser mujer y lo hacen hasta el fin. Pero a él le molesta cuando los homosexuales no transexuales hablan en femenino.
Nunca tuvo pasión por alguien varón pero si disfrute sexual, siempre pasivo  en las relación sexuales. Cada vez que cogía había un cambio que no puede saber qué es.
Siente  algo cuando él es el penetrado, si tiene placer, siente que su cuerpo se transforma, se vuelve femenino y eso lo frena, lo aterra, algo sin límites y sin imagen. Dice que los transexuales quieren ser mujeres pero esas mujeres enormes, La mujer, mas que Marilyn Monroe, no quieren ser la simple mujer, empleada o ama de casa. A él eso le produce rechazo. Una  vez alguien le dijo que tiene muslos tales que podría dar a luz fácilmente. Se aterrorizó.. Hubo alguien que le dijo “ tu eres mejor que una mujer”, eso lo dejo sin respiración, asustado. Miedo  que su cuerpo se transforme en un cuerpo femenino. Pero cuando lo describe no es precisamente femenino sino un cambio que no puede saber qué es, algo sin límites y sin imagen
Con una mujer cogió tres  veces en su vida, fue en el año en que vivió con I, Por insistencia de ella de tener relaciones sexuales. Ella prácticamente lo violó. D no solo no disfruto, sino que tuvo miedo. Por la insistencia de tener relaciones sexuales de ella él se separa. Luego de esta experiencia deja del todo las  relaciones sexuales.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

CABALLERO INEXISTENTE * - Cuarta parte

 *de Gabriel Peskin
El cuerpo joyciano.

Para aclarar que es el cuerpo en Joyce les cito a Lacan en el seminario sobre Joyce. Destaca un punto autobiográfico de Joyce. En el libro “Retrato de un artista adolescente” Joyce escribe que se encontró con que unos camaradas lo han atado a una alambrada de púas y le han dado golpes. El camarada Heron dirigía toda la aventura y le ha pegado durante un cierto tiempo ayudado por algunos otros. Luego de la aventura Joyce se interroga sobre lo que ha hecho que pasada la cosa, él no se reprochara. Joyce metaforiza su relación con su cuerpo. El constata que todo el asunto se ha evacuado, él mismo expresa diciendo que eso es como una cáscara “ con la misma facilidad que se desprende la suave piel de un fruto maduro”... frente a los bastonazos el cuerpo demanda solo irse, dejarse caer como una cáscara. Es algo sorprendente que haya gente que no tenga afecto a la violencia sufrida corporalmente....del desprendimiento de algo como una cáscara. ..No ha gozado... tuvo una reacción de asco concerniente a su propio cuerpo... como alguien que pone entre paréntesis,  que aleja un mal recuerdo. ...la posibilidad de relación con su propio cuerpo como extraño.... forma del “dejar caer” de la relación al cuerpo propio... la imagen del cuerpo no esta interesada....”
Volviendo a D los seis años quería tomar unas galletitas sobre la mesada de la cocina, tiro del cable de una pava con agua hirviente que cayó sobre su espalda. No recuerda haber sentido dolor. Estaba como de costumbre bajo el cuidado de la abuela y la tía. Cuando la abuela ve lo que paso tiene un ataque cardiaco, la tía la lleva al hospital y D  queda con una vecina.
Fue al colegio durante dos días,  cuando la vecina quiere bañarlo descubre que D tenia la camisa pegada a las heridas de la quemadura. Hasta entonces estuvo en la escuela y no hubo ni  una queja suya a nadie. Ni  las maestras, ni los chicos notaron nada.
Tampoco recuerda dolor de los golpes del padre. El padre le pegaba con un cinturón, incluso con la  hebilla. También con un limpia alfombra de paja.
Cuando tenia 7 años un amigo del tío lo violó sexualmente, y le dio 10 centavos. No sintió nada, supone que debería ser doloroso pero no recuerda dolor en el cuerpo, ni placer tampoco. El goce era del otro. Lo que si le complacía son los 10 centavos que usaba para ir al cine y comprarse algo en el kiosco. Así mantuvo relaciones sexuales con toda clase de gente que le diera los 10 centavos. Aun con gente que le daba miedo o era sucia. Mas adelante usa la palabra homosexual para si mismo teniendo relación sexuales pero no lo conecta realmente con lo que le pasaba.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

CABALLERO INEXSITENTE * - Tercera parte

*de Gabriel Peskin

No hay historia de la neurosis infantil.

D no tiene una historia. Tiene recuerdos pero para él no tienen relación entre sí, sabe que ocurrieron determinadas cosas pero no diría nunca que son causa de algo, que hay alguna relación de causalidad. Nada de lo que le pasa hoy tiene causa en algo de cuando era niño o en algo que el diga “me paso algo que reprimí y explica lo que me pasa hoy en día”. No tuvo crisis, ni consecuencias de los sucesos que vivió. Las cosas simplemente fueron así, como son, y como le tocaron a él.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

CABALLERO INEXISTENTE * - Segunda parte

  *de Gabriel Peskin

Hacerse un nombre.

Un nombre que pudo darse es “homosexual”. Dice que es un homosexual virtual porque en realidad hace 30 años que no tiene relaciones sexuales ni contacto físico con nadie. Sabe que si  dice que es homosexual pone un título, un nombre frente a  la gente y obtiene que nadie le pregunte mas nada. Es para los demás la explicación. No se meten  a indagar acerca de él. Aprendió a poner una barrera que explica todo. Si es loco o raro dirán “es porque es homosexual”. Este nombre es parte de su semblante.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

CABALLERO INEXISTENTE * - Primera parte

 * de Gabriel Peskin


Semblante.

D. tiene 60 años. Se presenta como el Caballero Inexistente. Es un cuento de Italo Calvino sobre un caballero que era solo una armadura sin cuerpo adentro. Sin ninguna necesidad corporal, no duerme, no come. Todo el tiempo estaba ocupado con su armadura. Debía estar prolija y  correcta. Ocupado también con el orden del campamento, las cosas de los demás caballeros debían estar prolijas y correctas. 
Es un ejemplo de lucidez en cuanto a qué es el semblante, la apariencia. Ese armado de simbólico e imaginario que da su cara a lo real. Lo que cubre a su  vez para aquel que no es psicótico lo real, lo real del goce  del cuerpo. La lucidez de Calvino es la inversa a la del psicótico. Separa el semblante de lo real y lo deja sin el cuerpo de goce que viene a cubrir. Deja solo las formas del yo ideal frente al Ideal del Yo. 
D no cree en los semblantes,  sus agudas ironías esta basadas en esa crudeza de ver a la gente más allá del semblante. La  gente en su crudeza.
El conoce su propio semblante y como funciona en la gente. La gente cree en el semblante que él presenta, entretanto el mismo esta desconectado de su propio semblante. A él no le dice nada, no le significa nada. El dice de sí mismo que es un Zelig. Donde lo pongan se adapta y cae bien.
D es una armadura sin cuerpo adentro, un semblante sin cuerpo detrás. Es una burbuja,  él es nada, los demás ven alguien en él. Un famoso poeta de Tel Aviv alrededor del cual algunos se reunían en un café dijo de  él que es el Hamlet perfecto.
Otro dijo que es el hombre sartriano perfecto. A menudo encuentra gente que les cambió la vida algo que él dijo. D no guarda ningún recuerdo de qué dijo. Tampoco de su paso por instituciones en las que dio cursos y control. Lo eligieron como el mas humano, cálido y agradable docente. Cuando me lo dice se encoge de hombros.
Propongo para el caso de D. el semblante como un síntoma porque es lo que le permitió anudar los tres registros,  estar en alguna forma de equilibrio y de relación social. Le permitió ubicarse en un discurso social, circular por la sociedad con éxito notable, D no pasa desapercibido. Ha circulado por instituciones, escrito artículos que él no los piensa, escribe automáticamente y no relee. Dice que no sabe pensar, relacionar ideas. Toma prestado de otros el pensamiento y el los sabe decir. Ha frecuentado grupos de elite de Tel Aviv, grupos intelectuales, artísticos y periodísticos.  Nada  de eso tuvo permanencia, cuando deja algo desaparece sin que le quede ninguna marca. Hoy en día después de una serie de cortes de lazos sociales están reducidos a un mínimo. Hoy en día vive aislado, cortado de los vínculos con la gente. En su casa todo el día con sus dos perras es como puede estar.
Dice que en sus tiempos mejores es como la novela “El retrato de Dorian Gray”.  La madre le contó la novela: a Dorian Gray le han pintado un retrato que oculta a los ojos del mundo, el retrato envejece y se afea con el paso del tiempo y los actos inmorales de Dorian. En tanto Dorian es siempre joven y hermoso. D ya  no se ve joven y hermoso, en realidad no se mira en los espejos, lo evita.



miércoles, 13 de noviembre de 2013

MARCAS DE UNA EPOCA: LA OBESIDAD* - Última parte

Obesidad y pulsión

El consumo crea la ilusión de completud, sumiendo al sujeto en el autoerotismo y coartando la posibilidad de lazo social.
Las prácticas en la obesidad muestran dicho consumo, en la incorporación irrefrenable de alimentos. Nos muestran ese exceso de goce en un síntoma que escapa a las coordenadas simbólicas pensadas para la construcción del síntoma clásico.
Nos dicen sobre la desregulación pulsional tanto en el plano de la oralidad como en la mirada. Sabemos que se come no solo a los fines de la nutrición. Como señala J-A Miller1, comer va de la mano de beber y hablar, es decir, que se come también para gozar. Lo que apremia es la pulsión oral, el placer de la boca.
Asimismo, el cuerpo del obeso se presenta, tal como alude Domenico Cosenza2, como obscenamente evidente a la mirada del Otro.
Un cuerpo excedido, que devora, que intenta no dejar restos, no dejar un espacio que confronte con la falta, con el deseo.
En esta época, en relación a lo que venimos diciendo y que J-A Miller ha dado en llamar “Goces sin el Otro”3, los sujetos muestran su goce y donde el Otro ya no opera con su mirada en la producción de vergüenza que acote ese goce.


En una época donde ha caído el N del Padre, donde no hay un Otro que pueda limitar con su mirada los goces de los sujetos, el Psicoanálisis intervendrá si los sujetos consienten en la búsqueda de esa verdad reprimida, de esos significantes que los mantiene ligados a esos objetos de consumo que más que “hacerlos felices” le garantizan malestar y estrago.

1 Miller, J-A: El banquete de los analistas
2 Domenico Cosenza “La obesidad como síntoma contemporáneo” en Aperiódico Psicoanalítico N° 17 “Sigan gozando!”. Directora Edit Tendlarz
3 Miller, J-A y Laurent, E: El Otro que no existe y sus comités de ética. Paidós, Bs. As., 2005

miércoles, 6 de noviembre de 2013

MARCAS DE UNA EPOCA: LA OBESIDAD* - Segunda parte

*Texto presentado en el Congreso de AASM por Edit Tendlarz, Cecilia Mastropierro, Claudia Mastropierro, Mercedes Montero.


Época
En “El malestar en la cultura”1 Freud refiere al antagonismo entre las exigencias pulsionales y las restricciones que impone la cultura.
La inclusión del sujeto en el mundo simbólico supone una renuncia pulsional. La pulsión encuentra un límite en las exigencias del mundo exterior, en las leyes impuestas por la civilización.
Fuente de grave sufrimiento, nos dice Freud, cuando el mundo exterior rehúsa las posibilidades de satisfacción, cuando se encuentran atemperadas las exigencias de dicha.
En ese afán en la búsqueda de la felicidad, la vida, en tanto impuesta, nos resulta gravosa. El sufrimiento amenaza, señala Freud, de tres lados: desde el cuerpo propio, desde los vínculos con otros seres humanos y como mencionamos desde el mundo exterior.
Frente a ello, para soportar la vida, están los calmantes: poderosas distracciones, satisfacciones sustitutivas y sustancias embriagadoras.

El papel que cumplen las restricciones por las influencias exteriores e interiores es establecido por la noción de superyo. De este modo, se ubica el carácter prohibitivo del superyo, que pone un freno a las aspiraciones pulsionales.
Ahora bien, nuestra época se erige en un imperativo, que más que ofrecer un límite, orienta, empuja al goce. Se eleva, entonces, la otra cara del superyo, permisiva, que exige gozar.
El malestar en nuestra época se corresponde con la invitación irrefrenable al consumo, con el ofrecimiento de objetos alcanzables, disponibles en el mercado, garantes de una satisfacción inmediata.
Pero no hay posibilidad de saciedad, la falta insiste, en tanto aquello que no puede ser colmado es del orden del deseo.
1 Freud, S: El malestar en la cultura Obras completas Tomo XXI Amorrortu