miércoles, 12 de octubre de 2011

“Violencia en las Escuelas – Conferencia en Ushuaia del 4-4-08” * - Cuarta parte


* Por Mario Goldenberg - Psicoanalista, miembro de la EOL y la AMP

A su vez, existe una desautorización del saber, hay adolescentes a los cuales no les interesa saber nada y esto es un problema. He atendido adolescentes que vienen de repetir tres veces primer año, que desaprueban un examen y los angustiados son los padres, a estos chicos ese tema ni los tocaba. En la subjetividad actual ese punto no necesariamente es importante. Sucede que vemos padres que vienen de una cultura del esfuerzo, del sacrificio, del estudio, del trabajo, que le quisieron dar todo a los hijos y los hijos tienen todo, pero no les interesa nada.
La clínica con la que comienza el psicoanálisis es una clínica muy distinta a la actual. Freud se encontraba con histerias, neurosis obsesivas, fobias, etc. donde se padecía de la renuncia, de privarse, de sacrificarse, constituían los grandes paradigmas en pos del progreso. Freud lo dice del siguiente modo: “el progreso en la espiritualidad implica una renuncia a la sensualidad”
Ha sucedido a lo largo de los años que la misma civilización que antes exigía renuncia, ahora exige que no haya que renunciar a nada, hay que gozar lo máximo que se pueda, divertirse lo máximo que se pueda. Esto no tiene que ver con cómo fuimos formados, tiene que ver con el discurso actual. Tomo como ejemplo el fenómeno que sucedió con los juguetes. Había una época donde se recordaba de la infancia una muñeca, un autito o un soldadito, ahora hay un  abarrotamiento de juguetes y objetos. Lo que termina sucediendo es que tanta oferta produce aburrimiento y saturación.
Hay un cambio de paradigma, por un lado encontramos el sacrificio y la renuncia que están en relación a la ética religiosa, por el otro (y por eso me interesó  Elephant)  nos topamos con la cuestión de la diversión, el mandato de gozar, de divertirse y de ser feliz. La subjetividad actual se propone más bien progresar de la manera más fácil posible y si se puede evitar todo lo que sea el trabajo y el esfuerzo, mejor  y si uno no es lo suficientemente feliz, se angustia porque debería serlo. De este modo, se produce un modo de angustia y de padecimiento bastante particular ya que hay un retorno de síntomas en el cuerpo para aquél que tiene acceso a todo, que puede hacer de todo. 
Nuevamente el cine, Kill Bill 2, una historia de venganza como las tragedias griegas. Para llegar a Bill, Beatrix Kiddo tiene que matar a un gran número de colaboradores. Cuando finalmente encuentra a Bill y él le pregunta  si ella ha gozado matando a todos los que mató,  ella responde que sí. Se entiende que no es solamente el sentido de la venganza, sino también gozar de eso.

miércoles, 5 de octubre de 2011

“Violencia en las Escuelas – Conferencia en Ushuaia del 4-4-08” * - Tercera parte

*Por Mario Goldenberg - Psicoanalista, miembro de la EOL y la AMP

Lo que nos muestra Elephant, donde se ven chicos que entran y salen, van a la escuela, van a la casa y no hay padres, está en consonancia con las circunstancias actuales. La modalidad de la economía de mercado hace que para consumir haya que trabajar muchas y muchas horas y el marco de la familia es un marco bastante limitado. Hay una especie de arreglo económico: los padres trabajan, los hijos estudian. Los hijos les exigen a los padres que les compren todo lo que se ofrece en el mercado: celulares, mp3, playstation, cámaras digitales, etc. La pregunta sería qué pasa en los lazos familiares.
Volviendo al episodio de Columbine, hay una parte del film donde entrevistan a Marilyn Manson (un cantante de rock bastante particular) pues se suponía que sus letras podían tener que ver con el episodio de matanza  y en realidad sus palabras son las más sensatas: el entrevistador le pregunta si está al tanto de lo que pasó en ese lugar y qué le diría a estos chicos,  Marilyn Manson dice que él no les diría nada, que solamente los escucharía. Esto me parece que abre una dimensión interesante para pensar el problema, el punto es cómo generar dispositivos donde eso pueda ser escuchado. Junior (el joven de Carmen de Patagones) escribía en su banco frases tales como: “lo mejor que puede hacer la gente es suicidarse”o  “si alguien encuentra el sentido de la vida que lo escriba aquí”…Las señales estaban, ¿no fueron leídas por nadie?
Existen varias coordenadas que situar para poder pensar el porqué  de “violencia en las escuelas”,  tanto desde el psicoanálisis como desde las políticas educativas, habría que pensar cómo poder abordar esta problemática.
            Hay un término que utilizó Lacan en los años 30´: la declinación social de la imago paterna,  que a su vez se relaciona con la declinación de los ideales y de las autoridades. Este deterioro del semblante de autoridad  se juega en los distintos niveles: en el saber científico, en el saber educativo, en lo político… Ejemplos de esto se ve en varias películas, donde siempre hay algo de sospecha, de corrupción respecto de esas figuras. Solamente con leer los diarios, un juez, un político son cuestionados, más allá de que sean honestos o no, ese lugar de sospechoso está instalado cuando de una figura de autoridad se trata. Hay una declinación de las autoridades y en ese sentido creo que la escuela también se ve afectada.
Lo importante es pensar  por qué en ese marco, porque no es cualquier marco, el docente representa la transmisión de los deberes cívicos, de la cultura, de la lengua, de la historia de este país.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

“Violencia en las Escuelas – Conferencia en Ushuaia del 4-4-08” * -Segunda parte

*Por Mario Goldenberg - Psicoanalista, miembro de la EOL y la AMP

Un chico le pegó a la maestra y le dieron tres días de suspensión en Misiones, un adolescente mató a otro de un cuchillazo, en San Isidro unas chicas desfiguraron a otra por linda, ... Evidentemente algo está pasando para que se produzcan en serie estos episodios. Pero ¿cuál es el punto que realmente nos interesa? Camus en “El mito de Sísifo” comienza diciendo que el único problema filosóficamente serio lo plantea el suicido porque el suicidio plantea si la vida tiene sentido. Entonces ¿cuál es el problema filosóficamente serio de la violencia en las escuelas? Tenemos que elevarlo al estatuto de un problema: ¿por qué en la institución escolar?
En esta época, en la cual la invasión de la televisión en la familia hace imposible que haya transmisión de principios o de cultura, prendiendo la pantalla lo que menos se ve es esto; en la  institución escolar, que aparece como uno de los pocos lugares donde se puede transmitir algo de los ideales, se producen estos episodios de rupturas de lazos, de violencia. Podemos hablar de la violencia en toda la historia de la humanidad, también de la violencia en el deporte, en el fútbol,  de la violencia en el delito pero la novedad es que la violencia se produzca en una institución que tiene como objetivo educar a los ciudadanos, educar a la gente.
El gran proyecto de la Ilustración, del Iluminismo: “Atrévete a saber” -Sapere Aude- ( hay un texto de Kant que se llama “¿Qué es la Ilustración?”) refiere a apropiarse del saber, a la mayoría de edad en la humanidad. Diría más, lo toma Freud: cómo  sacar a la humanidad de la oscuridad y de la minoría de edad, como Kant dice, “la minoridad culposa”. En este sentido, “Atrévete a saber” tiene que ver con que los lugares de educación son lugares de formación, donde la educación también aparece como el ideal del progreso social, del acceso al saber. También en nuestro país, quizás es el lugar donde muchos chicos pueden alimentarse y  tener alguna regulación, algún tipo de lazo e inscripción social.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

“Violencia en las Escuelas – Conferencia en Ushuaia del 4-4-08” * -Primera parte

 
Según pasan los años; homenaje a Jacques Lacan por Diego_Villaverde


* Por Mario Goldenberg - Psicoanalista, miembro de la EOL y la AMP

La educación y de la violencia escolar no son temas a los que me haya dedicado especialmente, sin embargo, hace varios años han despertado mi interés.
Fue una especie de casualidad lo que me llevó a abordar el tema: tenía una invitación a ver la película Elephant de Gus Van Sant en el BAFICI, no sabía realmente de qué se trataba. Ésta es una película que me impactó profundamente, relata el mismo episodio que “Bowling for Columbine”: una matanza en un colegio secundario en Estados Unidos.
Tiempo después,  aconteció en nuestro país el episodio de Carmen de Patagones, que fue un caso de violencia escolar fuera de lo común.
 Es cierto que no tenemos acontecimientos como Virginia Tech o matanzas en colegios todos los días, sin embargo sí hay un problema de violencia en la educación argentina que se ha constituido en un problema político hasta para el Ministerio de Educación. Me pareció interesante que la gente del Ministerio haya podido convocarme como psicoanalista para compartir, con otros discursos en el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas, para pensar este tema de la violencia escolar.
Por otra parte, tuve la oportunidad de participar en el Foro Mundial de Educación en el año 2006 que realmente ha sido una experiencia muy enriquecedora y me permitió observar la particularidad del fenómeno en nuestro país, porque las matanzas en colegios o en universidades en Estados Unidos, así como en Europa, tienen que ver con un determinado contexto. En Estados Unidos es muy fácil conseguir armas, hay una cultura armamentista en la sociedad. Por eso insisto que el episodio de Patagones en nuestro país, fue un episodio excepcional.
Volviendo a la película antes mencionada, lo que  me llamó la atención, es que no hay padres. Aparece un padre al principio, alcoholizado, que es el mismo que aparece al final, pero en el resto de la película no hay padres. Se trata de dos chicos que por Internet compran armas, las reciben en su casa,  no hay nadie más que ellos. Con todo un arsenal van al colegio, llevando las armas en sus bolsos, nadie se detiene en ver que llevan. Uno le dice al otro: “… ¡Tenemos un día entero de diversión garantizada, así que divertite! ...”. En el episodio previo mientras uno toca “Para Elisa” de Beethoven, el otro está jugando con un videogame de matar enemigos. Lo interesante es que después el videogame esto mismo se pone en acto con sus compañeros de colegio. Un preceptor que había maltratado a uno, un director, un compañero que los había cargado, sin embargo no es un episodio reivindicativo, no es que van a recuperar su dignidad a partir de este acto sino que se acentúa la vertiente de la diversión. Eso es lo siniestro de la película, no hay un sentido en juego, no matan porque siguen a Hitler, o porque el demonio los está mandando a matar o porque hay un delirio, el sin sentido es lo más aterrador. Es decir que “maten por diversión”.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El objeto-comida en la ética del soltero (*1) * - Cuarta parte

* Trabajo presentado en el Congreso de AASM(2009) Griselda Belucci, Juan Pablo Martin Mogaburu, Cecilia Mastropierro, María del Carmen Perez Cavalar, Edit Tendlarz

Lo singular en juego

            El psicoanálisis ofrece una orientación a la ética de lo singular: se trata de indagar en cómo juega lo pulsional en torno al objeto en cada sujeto. Una intervención en estos casos, tendría que apuntar al goce que se juega en cada sujeto. Podemos decir que lo propio de cada sujeto marca una diferencia respecto del empuje hacia lo homogéneo de la época; un reverso de la operación homogeneizante que destituye al sujeto, incorporándolo a su máquina unificante.

            El psicoanálisis  hará su apuesta: pondrá en juego lo singular de cada quien, tratando al mismo tiempo de localizar el goce singular que arma la fantasmática del uno por uno.


Bibliografía general
Freud, Sigmund: Obras completas, Tomo XXI. Buenos Aires, Amorrortu,
Lacan, Jacques: Seminario 17. El reverso del psicoanálisis, Paidós, Bs. As., 1992.
–––––––––––––: Seminario 21, inédito.
–––––––––––––: “Kant con Sade” en Escritos 2. Editorial Siglo XXI, México, 1984.
–––––––––––––: Radiofonía y televisión, Anagrama, Bs. As., 1977.
Miller, Jacques-Alain: Los signos del goce. Buenos Aires, Paidós, 1998.
–––––––––––––––––: El partenaire-síntoma, Paidós, Bs. As., 2008.
–––––––––––––––––: “Seminario de Barcelona” en Freudiana 19, Escuela Europea de Psicoanálisis (EEP).
Recalcati, Massimo: La última cena: Bulimia y Anorexia, Ediciones del Cifrado, Bs. As., 2004.
Freud

miércoles, 31 de agosto de 2011

El objeto-comida en la ética del soltero (*1) * - Tercera parte


* Trabajo presentado en el Congreso de AASM (2009) Griselda Belucci, Juan Pablo Martin Mogaburu, Cecilia Mastropierro, María del Carmen Perez Cavalar, Edit Tendlarz 

Una respuesta particular

            Retomando la cuestión planteada por Lacan en relación a la ética del soltero, donde no se requiere del cuerpo del otro para gozar del propio cuerpo. De modo que dicho “soltero”  ha encontrado un objeto que viene a suplir esa función (medio de goce) que cumpliría una pareja. En esta posición clínica, el partenaire, en tanto que sirve para gozar del propio cuerpo, ha perdido su valor ya que se presenta una convicción en torno a ese objeto. Jacques-Alain Miller, se refiere al respecto de la siguiente manera: “El goce se produce siempre en el cuerpo del Uno pero por medio del cuerpo del Otro. En este sentido, el goce es siempre autoerótico, siempre es autístico”. (Miller, 2008, p. 411). Podría decirse, entonces, que el ideal de disfrutar cada uno con su objeto es solidario a la máxima del sujeto obeso en su intento de prescindir del partenaire sexual a través de la satisfacción que se obtiene en relación al objeto-comida. Hay que considerar que, en esta ética, existe una relación dialéctica con el objeto, y que esta dialéctica no permite la entrada de un tercero que vaya a realizar una separación. No hay discontinuidad, el empuje al objeto-comida es constante.

miércoles, 24 de agosto de 2011

El objeto-comida en la ética del soltero (*1) * - Segunda parte

*Trabajo presentado en el Congreso de AASM (2009) Griselda Belucci, Juan Pablo Martin Mogaburu, Cecilia Mastropierro, María del Carmen Perez Cavalar, Edit Tendlarz

De la orden que no ordena

Asistimos a una época en que ciertos ideales han caído, donde ha declinado la función paterna y la autoridad . De modo que nos encontraríamos con diferentes modalidades y múltiples modos de goce no regulados por la ley. La figura del padre ha caído y ahora es el objeto de consumo lo que se sitúa por arriba de todo sujeto, imponiendo su propia ley y estableciendo su norma. Tal es así que podría decirse que las leyes del mercado promovidas por el discurso capitalista han desplazado al ciudadano del centro de la escena, adviniendo en su lugar el consumidor, en donde el derecho y el deber se reducen a un mismo imperativo: consumir.

Contrariamente a la posición que deviene del nombre del padre, lo que se advierte es el movimiento hacia el consumo masivo. Al no contar con el límite y la mediación que instaura dicha función (NP), existe un empuje a consumir en forma desmedida, en donde más que un nombre que organice hay un ser nombrado a la orden de consumir. Podemos plantearnos si se podría ubicar a la obesidad como paradigma de este hiperconsumo.

El sujeto obeso muestra una fijación al objeto pulsional, con el cual obtiene una ganancia de goce, por fuera del inconsciente, refractaria al discurso del amo. La prevalencia es la del discurso neo-capitalista, donde al lugar del S1, de los significantes amos, viene el mercado junto a la incidencia de la ciencia, con su producción de gadgets, a comandar. Podríamos pensar al obeso, entonces, como alguien alienado en este mandato de consumir, dormido en la creencia imaginaria de la existencia de un objeto adecuado a la satisfacción; pero este empuje al consumo, al igual que el de la pulsión, es constante. De modo que existe una paradoja en esta época: los objetos de consumo no son creados para satisfacernos, sino que, como muchas veces promueven una permanente insatisfacción.

Estaríamos entonces obligados a ser felices mediante el consumo de objetos que no nos sacian. El psicoanalista italiano Máximo Recalcati se refiere a esto como falta radical incalmable, en donde el vacío constituye el trasfondo del objeto-comida. Dirá al respecto que “el vacío que habita al sujeto no depende de la sustancia del objeto, sino que está hecho de la misma tela, por decirlo así, que trama al sujeto mismo…” . En dichos de un paciente: “Siento que quiero tener mi estómago siempre lleno, es como un gran vacío que quiero llenar… siempre tengo hambre for ever, me lo paso viendo televisión y comiendo”. Este dicho puede pensarse en lo que Lacan llamó en La ética del psicoanálisis “exigencia de goce”. Una doctrina del superyó, una exigencia antiadaptativa, del retorno de una satisfacción primaria. El fundamento de esta ética es el goce, no es la ética del bienestar, del placer, sino su más allá. El sujeto tiene como bien supremo algo que no es placentero. Su búsqueda no es la del bien sino la de su goce, se dirá, del lado del mal fundamental, que es lo que Freud desarrolla en Más allá del principio del placer y, como dijimos, en Malestar en la cultura.