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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Kusama, atrapar el tiempo por la escritura* – Última parte

*Por Elvira Dianno (Artículo publicado en el Aperiódico)

Acacia olor a muerte” es el punto final de la self obliteration, de la destrucción de todo, la muerte del cuerpo de Mimiko en el espejo, la desintegración de la materia y luego la soledad del amante frente a lo fallido del amor vencido por la muerte de su amada a quien le dice “¡Oh, mujer que podría haberte comido viva!” 1 para así fundir los dos corazones

El arte a Yayoi Kusama –según sus propias declaraciones2 –la ha salvado del suicidio, sin embargo no parece haberla puesto a salvo ni de lo real ni de la muerte.

Sus períodos de escritura más frondosa fueron en la década del ‘70 cuando regresa de New York a Japón y se interna en un psiquiátrico donde vive desde entonces
Kusama intenta algo más con la escritura, intenta algo más con la escritura que lo realizado en su obra plástica en las infinitas cortinas de lienzos que cuelgan en los muros de los museos y caen en su relato.

A este respecto leemos en Lacan “Me interesa la escritura porque pienso que históricamente se ha entrado en lo real por fragmentos de escritura, a saber, se cesó de imaginar”3 Quizá Lacan también hubiera dicho de Kusama lo que le dedicó a Marguerite Duras como homenaje “en su materia, el artista siempre le lleva la delantera —al psicoanalista—, y que no tiene por qué hacer de psicólogo donde el artista le desbroza el camino.” y agrega “Marguerite Duras evidencia saber sin mí lo que yo ense­ño “4

Yayoi elige estas palabras para finalizar “Acacia…” “La distancia entre el cielo y la tierra retornó a la nada, y todo lo que permanecía a la deriva en este espacio era el silencio de un corazón vacío”5 .

Entonces, tal vez, Yayoi podría decir con Marguerite Duras "Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad total y descubrir que sólo la escritura te salvará"6


Lecturas
Kusama, Y., Acacia olor a muerte, Ed Mansalva-Malba, Buenos Aires 2013
Kusama, Y. Obsesión Infinita, Ed Mansalva-Malba, Buenos Aires 2013
Lacan, Jacques, S 23 El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006
Miller, Jacques Alain “Lógicas de la vida amorosa” Ed Manantial, Buenos Aires, 2009
Miller, Jacques Alain “El ultimísimo Lacan” Paidós, Buenos Aires, 2013
1 Op cit, pág 72
2 http://www.revistaenie.clarin.com/arte/Yayoi-Kusama-arte-remedio-dolor_0_950904911.html
3 Lacan Jacques , S23 El sinthome,Paidós, Buenos Aires, 2006, pág 68
4 Lacan, J. (1993) “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein” en Intervenciones y textos 2. Buenos Aires: Manantial Pág. 66
5 Op cit Pág. 92
6 Duras, Margarite Escribir, Tusquets, Madrid,1991 Pág. 22

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Kusama, atrapar el tiempo por la escritura* – Tercera parte

*Por Elvira Dianno

Las fantasmáticas efímeras vidas -de las que está advertida la autora- parecen detenerse por instantes en el encuentro fugaz de dos cuerpos a la hora del amor, tal lo dicho en este también fugaz anuncio del texto “El único regalo de esta corta e insignificante temporada de carne y hueso fue sólo un instante de blancura a la madrugada”1 .
Kusama usa un insólito color para pintar sus palabras, un color que tiene una presencia singular en su obra como si fuera el fondo de un real: el semen, las acacias blancas que cubren el cadáver de Mimiko, el blanco de los cuartos de las instalaciones en los museos, sobre las que luego se estamparán miles, infinitos puntos.

Kusama- cuya historia infantil de abusos ha sido muy difundida, sometida por su madre a espiar a su padre en sus andanzas con geishas para luego descargar en ella su ira – entra desde pequeña en un irrefrenable mundo de alucinaciones auditivas y visuales, imágenes que luego troca en infinitos puntos cual tela agujereada con la que velar fallidamente los trozos de real que se escabullen en lienzos y esculturas. Es casi inevitable encontrar en este relato un intento más del mismo tenor solo que aquí agrega -si se quiere- un color y una textura nuevos, el amor. “El amor era, lo que es difícil de olvidar, para morir pisoteando la muerte”2. ¿Será el amor a muerte del que nos habla Jacques Alain Miller en Lógicas de la vida amorosa?

Un amor más allá de la muerte, más allá de la obliteration3, nombre que la artista le da al mecanismo mediante el cual destruir el yo para fundirse como un punto en el infinito, cubriéndose y cubriendo todo de puntos, todo el fondo blanco obliterado en puntos.
1 op cit pág 89
2 Op cit pág 82
3 Obliteration en inglés annihilation, blotting out, deletion, effacement, elimination, eradication, erasure, expunction, extirpation, rooting out, sponging out, wiping out en español desaparecer, exterminar, destruir completamente.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Kusama, atrapar el tiempo por la escritura* – Segunda parte

*Por Elvira Dianno

En la misma línea de su obra como artista plástica y escultora, en este cuento de Kusama podemos leer un relato que describe un real imposible de velar y donde añade el intento de atrapar el tiempo en una tela, en el arte, aunque el espacio sinfín del cosmos estuviera en el proceso de ser destruido: arte, tierra y seres humanos. Para Kusama, los humanos son fantasmas efímeros, en un mundo que lo es y donde nada se puede capturar, tampoco la belleza. Para Yayoi Kusama, como para Lacan, “el espacio no es real pero el tiempo sí lo es”1.

La autora ubica la belleza inmutable de Afrodita en tensión con los cambios del paisaje que envejecería, insistiendo en su demanda al Otro del tiempo, al Otro de la Belleza, al de la Juventud.

Leemos: “La región de su alguna vez denso vello púbico se había pulverizado, no habían quedado rastros del intervalo de Eros se había vuelto una ruina negra .Eros hueco expandiéndose en el aire para llenar el espacio vacío”2. Eros y por debajo de Eros, Thanatos llegando implacable de la mano del tiempo y en otro momento dice “Las flores encomendaban sus vidas al latido del reloj…todas las cosas sólo al principio parecían eternas”3 Kusama también sabe que no hay la eternidad.

Luego de la muerte de su amada , con su cuerpo en el jardín cubierto de pétalos de acacias blancas desintegrándose , Masao busca en el espejo la imagen de Mimiko y no la encuentra, al hallar sólo su propia imagen envejecida, lo hace trizas y todo desaparece alrededor y el cuerpo se pulveriza comido por larvas y vuelto al polvo.

¿Adónde habían ido la forma, la belleza y la imagen? Asoma –compacto- lo real tras lo imaginario que -desintegrado -se desvanece. Yayoi Kusama aquí también parece seguir a Lacan, sabe de la distinción entre el cuerpo –que es imaginario - y el organismo que se ubicará en el registro de lo real pulverizándose con el tiempo.
1 Miller, Jacques Alain “El ultimísimo Lacan” Paidós, Buenos Aires, 2013, Pág. 107
2 op cit Pág. 84
3 op cit Pág 80

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Kusama, atrapar el tiempo por la escritura* – Primera parte

*Por Elvira Dianno (Artículo publicado en el Aperiódico)

Del Reina Sofía1 al Malba2, del Withney3 al Pompidou4 los infinitos puntos de Yayoi Kusama5 cubren árboles, muros, mobiliarios, lienzos y -en no menos infinitas luces- sus instalaciones transmiten un mundo de ilimitados bordes, trozos de cuerpos, multiplicación de penes y rostros en planos y volumen: intentos de velar- cada vez- un real que insiste en asomarse en los intersticios de cada fragmentación. El mundo Kusama se instala en los alrededores de los museos fundiendo todo en una policromía que abarcará lo animado y lo inanimado, en una retrospectiva de su obra del 1950 al 2013 que incluyen trabajos en papel, esculturas, videos, slideshows y un par de publicaciones nuevas.

Si bien la artista ha sido mundialmente reconocida por su obra plástica, su producción escrita incluye una docena de novelas y poemas y una autobiografía de su vida en Nueva York: Manhattan Suicide Addict, publicada en 1978.

En su último libro “Acacia olor a muerte”6, uno de sus cuentos -de nombre homónimo- relata la historia de Masao, un joven pintor hiper-realista quien se había mantenido virgen hasta el encuentro con quien luego fuera su mujer durante tres años, a la sazón modelo de la escuela de arte y prostituta: Mimiko, quien enferma de cáncer de útero y muere. El joven esposo permanecerá junto a su cuerpo en descomposición manteniendo relaciones con él mientras todo el mundo orgánico a su alrededor se desintegra y desvanece por “los cambios traídos por el tiempo al drama cósmico”7
1 Museo de Madrid
2 Museo Arte Latinoamericano de Buenos Aires
3 Museo de Nueva York
4 Museo de París
5 Kusama Yayoi, artista contemporánea Japón (Matsumoto 1929) vive en un psiquiátrico desde 1977
6 Kusama, Y. ,Acacia olor a muerte,Ed Mansalva-MAlba, Buenos Aires 2013
7 Kusama, Y. ,Acacia olor a muerte, en Acacia olor a muerte Ed Mansalva-MAlba, Buenos Aires 2013
Pág. 82

miércoles, 2 de julio de 2014

El cuerpo del siglo XXI * - Última parte

* por Darío Galante

El cuerpo y su extrañeza
¿Cuál sería entonces el inconveniente de borrar o inscribir ciertas marcas en el cuerpo? ¿Quién puede oponerse a un individuo más saludable y más bello?
En principio habría que ser muy necio para ir contra estos principios, y verdaderamente ese no es nuestro asunto.
El problema a considerar aquí está insinuado en las primeras líneas de este artículo cuando llamamos la atención sobre los efectos del significante sobre el cuerpo.
El exceso de preocupación, cuando se convierte en una fijación, corrobora que el significante afecta en esta construcción que hace del cuerpo a un más allá que desde el psicoanálisis llamamos goce y este es el verdadero asunto de los cuerpos. Ese elemento a considerar no figura, ni va a figurar, en ningún catálogo porque es propio e irrepetible para cada sujeto.
Lo más importante, más allá de su singularidad, es que es determinante aunque se lo desconozca en las elucubraciones que el individuo hace sobre su cuerpo. Es lo que determina tanto su imagen corporal como la creencia sobre lo que el cuerpo es para un individuo.
Lo que se repite como constante, más allá de las distintas épocas, es lo extraño que es el cuerpo para el ser humano, porque es fundamentalmente una construcción del lenguaje que incluye una opacidad, el goce, que resulta determinante en los vaivenes de los individuos.
Sin embargo, esa constante se va modificando por el avance de la tecnociencia y por las derivas del capitalismo salvaje que empujan hacia más excesos y menos palabras.
El cuerpo en el siglo XXI se convierte finalmente en uno de los tantos objetos de consumo que el mercado ofrece. Objeto de cuidado, al que se le intentan borrar las marcas del paso del tiempo.
En este punto se encuentra el psicoanalista, quien escucha lo que ninguna política sanitarista podrá resolver por más exitosa que fuera: la discordancia estructural entre el cuerpo y el sujeto del significante, y entre ambos la angustia…


Bibliografía:
-Freud, S.: “Tres ensayos de teoría sexual…”, Obras Completas, t…., Amorrortu, Bs. As., 1979.
-Lacan, J.: “El estadio del espejo como formador de la función del yo tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”, Escritos 1, Siglo Veintiuno editores, Bs. As., 1985.
-Lipovetsky, G.: “La felicidad paradójica”, Editorial Anagrama. Colección Compactos. 2010.

miércoles, 25 de junio de 2014

El cuerpo del siglo XXI * - Cuarta parte

* por Darío Galante

Extravagancia y maltrato

Sin embargo coexisten con ese ideal otros tratamientos del cuerpo que merecen ser estudiados. Convive con este imperativo cierta erótica basada en marcar al cuerpo que en algunos casos produce verdaderos maltratos.
Apuntemos que pueden expresar la idea de pertenecer a un conjunto que en algunos casos funciona como una cualidad erótica. No obstante lo importante a destacar es esta estética basada en mostrar sobre el cuerpo. El cuerpo se expone ante la mirada del Otro como un objeto a través del cual se manifiestan ciertos mensajes.
Las inscripciones en el cuerpo a menudo hablan de una dificultad para expresar una idea, un sentimiento o una pasión. Así como hay quienes deciden declarar el amor que tienen por su partenaire a través Facebook pero les cuesta muchísimo decírselo cuando lo tienen al lado, en muchos casos se inscriben frases para dejarlas fijas en el cuerpo sin poder hacer más que exponerlas. Quedando dichas marcas en un plano puramente enunciativo.
Finalmente algunos tatuajes y perforaciones muestran muchas veces cuerpos lacerados.
En igual medida los mismos productos de bajas calorías que son utilizados para regular el peso corporal producen en muchos casos epidemias anoréxicas.
Se produce así una connivencia de excesos, de este modo lo que se promociona como una manera de embellecer al cuerpo puede convertirse en su principal detractor.

miércoles, 18 de junio de 2014

El cuerpo del siglo XXI * - Tercera parte

* por Darío Galante

Hoy en día nos encontramos con una cantidad importante de campañas tendientes a que la ciudadanía tome conciencia de los riesgos que puede tener para la salud una dieta desequilibrada. Hay mucha más información sobre el colesterol, las calorías y los carbohidratos. Además cada producto debe incluir en su envase la información nutricional de cada porción del producto que se está vendiendo.
Otro tanto ocurre con la actividad física. Las maratones cada vez tienen más participantes y las grandes marcas invierten considerables sumas de dinero para asociar a sus productos con eventos deportivos que se repiten año tras año. Más allá del boom de las maratones, en las que muchos interesados quedan sin poder participar por ser superados los cupos previstos, los edificios dedicados a la práctica deportiva o al cuidado estético son una constante en las grandes ciudades.
Basta detenerse a observar una tanda publicitaria en la televisión actual para ver reproducirse un fenómeno que merece ser atendido. Se ofrece a través de este medio, entre otros, sal baja en sodio, yogur con calcio, dentífricos con distintas propiedades para los huesos y alimentos para controlar el peso de manera saludable.
Otro tanto sucede con los realitys para bajar de peso y los micros en los noticieros con el mismo fin, y con los consejos para mantenerse en forma muchas veces acompañadas por modelos que explican cual es su “secreto” para lograr el cuerpo ideal mientras mantienen su “secreto” de su paso por el quirófano.
Sumemos a este fenómeno el recurso de las páginas webs dedicadas a la salud que figuran entre los sitios más visitados por los internautas.
Destaquemos en este punto que el avance de la ciencia acompaña este proceso que promueve una fuerte exposición del cuerpo. En las últimas décadas la cirugía estética ha pasado a ser un derecho: el derecho a sentirse bien con la imagen del propio cuerpo. La alianza entre lo que se reivindica como un derecho y las promesas de la ciencia sellan de este modo un cambio de época.
Lo que ha marcado un cambio sin precedentes es que la ciencia ha llegado a cumplir algunas de sus promesas. Recordemos que para la ciencia no hay límites, por lo menos en su horizonte. Lo que hoy no se puede, se está estudiando para el mañana. ¿Cuál sería el límite? Las transformaciones en el cuerpo están hoy en día al alcance de la mano. Ya no es solo la cirugía que apunta a retocar sino precisamente a transformar los cuerpos, incluidos por supuesto los cambios de sexo.
Se puede decir entonces que el ideal del cuidado del cuerpo está instalado como un bien en la sociedad de nuestros días. Este es un ideal que marca claramente una tendencia en el siglo XXI.
El presupuesto familiar dedica una parte cada vez más importante a “consumir salud”. Estas demandas, por momentos desenfrenadas y salvajes, por preservar la salud del cuerpo incluyen, además de los medios informáticos, una creciente consulta a los más diversos profesionales.
Advirtamos como una nota al margen que este progresivo aumento de las consultas a profesionales en el caso de las psicoterapias suele orientarse no tanto a trabajar los meandros de la existencia sino a reestablecer un equilibrio que permita ingresar nuevamente a un horizonte de consumo sin mayores sobresaltos.

miércoles, 11 de junio de 2014

El cuerpo del siglo XXI * - Segunda parte

* por Darío Galante

El cuidado paradójico

Los cambios que se producen por el paso del tiempo han sido tratados de diversos modos a lo largo de la historia. Antiguamente no se prestaba tanta atención al cuidado del cuerpo, este sin lugar a dudas es un paradigma de la actualidad.
En “La felicidad paradójica”1 Gilles Lipovetsky analiza los cambios producidos en el consumo a lo largo de la historia, a las que caracteriza como las tres edades del capitalismo de consumo. Una de sus conclusiones es que en los últimos tiempos hemos entrado en lo que se denomina la fase III, caracterizada principalmente por un cambio con la fase anterior. Esto es, se pasa de un consumo para obtener algún prestigio, para mostrar que se puede acceder a determinado producto, a un consumo de cuidado. Lo que se consume especialmente en esta fase del capitalismo es cuidado, y muy especialmente cuidado del cuerpo.
La sobreoferta de información, muchas veces tendiente (o tendenciosa, según el caso) a captar la atención por el cuidado, genera básicamente una creciente angustia relacionada con el cuerpo y con la salud.
El pasaje de una fase a la siguiente se diferencia especialmente por el modo en que se consume, así la caracteriza Lipovetsky: “Terminada la época feliz y despreocupada de la mercancía, la época que sigue es la de la hipermercancía medicalizada, reflexiva y preventiva, cargada de preocupaciones y dudas, que exige más y más actitudes responsables a los interesados”2.
Lo que en principio puede ser muy beneficioso para el ser humano, a partir de cierta desregulación, se convierte finalmente en una “bulimia de cuidados médicos”3.
1 Lipovetsky, G.: “La felicidad paradójica”, Editorial Anagrama. Colección Compactos. 2010.
2 Ibid., pág. 53.
3 Ibid., pág. 53.

miércoles, 4 de junio de 2014

El cuerpo del siglo XXI * - Primera parte


* por Darío Galante (Artículo publicado en el Aperiódico)

Cada cambio de etapa vital de un sujeto recibe su impacto en el cuerpo y este cambio trae aparejada una metamorfosis. El cuerpo suele ser algo extraño para el ser hablante.
El niño y las angustias por su crecimiento, pero también el adolescente esperando ese cambio que no llega y los adultos esperando que ese cambio no llegue; es decir el ser humano intenta a lo largo de su existencia lograr cierta armonía con el cuerpo que nunca es del todo lograda.
Si bien es cierto que hay variaciones, diferentes formas de asumir los cambios, en algún lugar esa exterioridad que pesa sobre el cuerpo se hace presente.
Sucede que el ser humano tiene un cuerpo construido por la lógica del significante. El cuerpo es un efecto del significante y en tanto sujeto del significante se tiene un cuerpo de un modo muy particular, analicemos pues algunas de sus consecuencias.
El primer efecto del lenguaje sobre el cuerpo es el de mortificarlo. El ser humano es el único individuo que sabe que el tiempo de su cuerpo es finito y esa conciencia lo acompaña durante toda su existencia.
El tratamiento que se le da a ese saber tiene consecuencias sobre el propio sujeto y sobre el modo en que este le demanda a los demás respuestas para las angustias generadas por ese saber.

miércoles, 21 de marzo de 2012

“Caso P. : El escándalo mudo”* - Última parte

*Por Gustavo Stiglitz (AME –EOL) – Artículo publicado en el “Aperiódico Psicoanalitico”

Qué objetos operan para P? En lo imaginario es el semejante como cuerpo a marcar.
A nivel del objeto como semblante de lo real es el objeto mirada el que ocupa el primer plano: cambia frecuentemente su look, exhibe  los objetos de marca que usa, la mirada del semejante que no se dialectiza en el campo de la palabra sino se reduce a un cuerpo a cuerpo. Cuerpo a marcar. Se trata de un golpe y otro y otro sobre un negro de mierda al que no puede ni ver.
Tras este objeto esta la voz. Hacerse pedir por la madre, hacerse decir por el padre en los partidos, insultar a la madre.
Es con esos objetos que P se mueve en el mundo. La transferencia puede ser la oportunidad para ampliar su horizonte y función de manera que  el lazo con el Otro haga lugar al amor y al encuentro sexual.
Para ello deberá caer su identificación al objeto rechazado para que ceda la insistencia de la repetición de ese mal encuentro.
¿Qué estatuto tienen en este sujeto síntoma e inconciente?
La fiaca, modalidad del rechazo, ¿es un síntoma? Lo es en tanto formación de compromiso, pero es un síntoma sin inconciente - salvaje, al natural – decimos.
Escandaliza al Otro – que busca en la demanda de psicoanálisis los significantes para nombrarlo - dejando imperturbado al sujeto.
El síntoma no es mensaje sino pura fijación
La apuesta es la inventar el inconciente, hacer nacer al Otro dando al síntoma una suposición de sentido para luego reducirlo a su pura función de operador. Esto es: abonarlo al inconciente.

miércoles, 14 de marzo de 2012

“Caso P. : El escándalo mudo”* - Tercera parte

*Por Gustavo Stiglitz (AME –EOL) – Artículo publicado en el “Aperiódico Psicoanalitico”

Viniendo de una familia en que el saber está en el lugar del ideal, esta madre muestra al no poder variar nada en relación al mismo, el exceso gozoso que habita su demanda.
Y si es que P no puede llegar al nivel que usted espera?
Esto le permite ubicar a la insistencia como el objeto de rechazo de P y no a su persona. Frena un poco la insistencia. Un poco. Las peleas ceden.
Las relaciones entre ambos entran en una fase de relativa pacificación. El padre, mientras tanto, trabaja. P tiene bastante poco para arreglárselas con el Otro. Algún significante del deseo– el deporte- verdadera pasión del padre – y algún signo del goce en la madre.
Pero ni uno ni otro liga a los partenaires. P condensa el deseo y el goce de la pareja parental que no transmite nada que haga de lugarteniente de la proporción sexual.
Todo transcurre por fuera del sexo.
P no es un caso de liberación sexual, más bien todo lo contrario, sí nos presenta la indiferencia ante el sexo que para Lacan es un modo de defensa ante el vacío central de las relaciones con el otro sexo. Lo que Lacan llama la no relación sexual. Ningún partenaire colma del todo.  Defensa ante el real del encuentro imposible con el partenaire, salvo con el recurso al objeto.

miércoles, 7 de marzo de 2012

“Caso P. : El escándalo mudo”* - Segunda parte

*Por Gustavo Stiglitz (AME –EOL) – Artículo publicado en el “Aperiódico Psicoanalitico”

Se ha hecho un lugar en el grupo del club, ahí mismo se conecta con dueños de boliches bailables, con quienes trabaja. Lo hace responsablemente. Vende entradas y hace  trabajos para la producción. Gana su dinero con eso.
Pero hay un plus en el que P rompe el silencio: las piñas. La noche, en ciertos ambientes “refinados”, es sinónimo de piñas. Se junta con otras y otros adolescentes para lo siguiente: “Les pegamos a los negros, no los puedo ni ver.” Forma del rechazo a su propio origen e imagen.
De la sexualidad ni una palabra. Está siempre con muchachos, pero no le gusta ninguno.
El circuito pulsional no pasa por el Otro sexo, sino por el cuerpo de los a`, semejantes, en las noche de pelea. Espera con ganas e impaciencia esos encuentros, como si fuera el primero con su partenaire sexual.
Este no está hecho de esa materia, sino del cuerpo de un semejante para marcarlo o ser marcado a golpes.
La fiaca y el rechazo se presentaron inmediatamente en la transferencia. Se olvidaba de venir, no sabía como viajar si los padres no la podían traer, se quedaba dormida en siestas maratónicas.
La respuesta fue el semblante de un vivo interés por el trabajo que realiza en los boliches y por los partidos, más una notoria despreocupación por sus ausencias a las sesiones y cierta ironía respecto a su incapacidad para moverse solo en la ciudad y al dormirse. En cuanto a la escuela – principal campo de batalla con la madre – me limité a dejar caer la afirmación: está claro que no querés saber, pero además, no sabés por qué.
El efecto – insuficiente pero necesario – es que P ya no se queda dormido y viaja en colectivo para venir a las sesiones. Asistencia perfecta. Pero ella aún no está del todo ahí.
Viene con su silencio y relatos breves sobre las discontinuidades de ese silencio: las peleas con la madre y las piñas. Durante la crisis del campo iba a las manifestaciones contrarias al gobierno a “pegarle a los negros de mierda”. Ocasión para preguntarle: y de dónde vienen esos negros de mierda? Sorprendida dice: “ de las provincias?”
Con la “madre todo amor” y todo goce, la intervención se concentró en señalar el plus en su demanda. P siempre tuvo problemas en la escuela. Ella siempre estuvo en la realización de las tareas y el estudio. Pero no había peleas. Es a partir de los 12 años, en plena pubertad, que  muestra su rechazo a la madre y al saber.
Las dificultades se agravan y la madre redobla su presión acorralando a P que comienza a insultarla y amenazarla.

miércoles, 22 de febrero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Última parte

*Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

Lacan en el Seminario 10, dice que el síntoma debe constituirse en su forma clásica para poder salir de él vía el significante. “…Para que el síntoma salga de su estado de enigma todavía informulado, el paso a dar no es que se formule, es que en el sujeto se perfile algo tal que le sugiera que hay una causa para eso…” (Lacan, 1963, 303). Esto implica salir del puro autoerotismo que Lacan llama goce del idiota (Lacan, 1973, 114), para poder construir un síntoma, percatándose de él, como sujeto responsable. 
Ahora bien, si el síntoma se basta a sí mismo, ¿cómo hacerlo entrar en el análisis?, ¿cómo hacer devenir un síntoma analítico? Para ello, entonces, tendrá que devenir un síntoma dirigido al Otro.
Para el psicoanálisis, se tratará entonces de la puesta en forma del síntoma y no de la puesta en forma del individuo, se tratará de abrir la vía para reconocer allí la función que tiene para cada quién “la obesidad”, es decir, de introducir en el autoerotismo la dimensión significante, y con ello, en ese desfiladero por la palabra, apostar al sujeto, aquel que se desvanece entre la ciencia y el discurso médico. 

Notas:
(1) Esta cuestión fue abordada en detalle por MARTIN MOGABURU, JP; OLDECOP, A; SILVA, B; TENDLARZ, E; GOMEZ, G: “Anverso y reverso de una Ley: Algunas reflexiones”, en Memorias del I Congreso internacional de investigación y práctica profesional de psicología Tomo III, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología, 2009. Artículo publicado también en formato virtual en: http://a-nomia.blogspot.com/2011/01/anverso-y-reverso-de-una-ley-algunas.html 
(2) M. es llevado a la consulta por su mamá quien está preocupada por su comportamiento: M. contesta mal, hace berrinches, está cansado de que lo carguen y le digan “grandote, gordito” a lo que responde llorando o pelándose con compañeros.La mamá no sabe como responder a los “pedidos continuos” de M. de juguetes y “otras cosas”, objetos en cuya lista se inscribe la comida. “Hay que pedirle que deje de comer, no se llena, nunca se conforma” según sus palabras.

Bibliografía:
FREUD, Sigmund: “Conferencia 17: El sentido de los síntomas”, en Obras Completas Vol. 16, Amorrortu, Buenos Aires, 1984.
FREUD, Sigmund: “Conferencia 23: Los caminos de la formación de síntoma”, en Obras Completas Vol. 16, Amorrortu, Buenos Aires, 1984.
FREUD, Sigmund: “Más allá del principio del placer”, en Obras Completas Vol. 18, Amorrortu, Buenos Aires, 1984.
LACAN, Jacques: “Seminario 10: La angustia”, Paidos, Buenos Aires, 2006.
LACAN, Jacques: “Seminario 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”, Paidos, Buenos Aires, 1987.
LACAN, Jacques: “Seminario 16: De Otro al otro”, Paidos, Buenos Aires, 2008.
LACAN, Jacques: “Seminario 20: Aún”, Paidos, Buenos Aires, 2008.
LACAN, Jacques: “Psicoanálisis y medicina” en Intervenciones y Textos I, Manantial, Buenos Aires, 2006.
MILLER, Jacques-Alain: “Curso del 16 de Enero de 2008”. (Inédito).
MILLER, Jacques-Alain: “Curso del 19 de Noviembre de 2008”. (Inédito).
MILLER, Jacques-Alain: “Introducción al método psicoanalítico”, Eolia-Paidos, Buenos Aires, 1997.
MILLER, Jacques-Alain: “Seminario de Barcelona” en Freudiana 19, Escuela Europea de Psicoanálisis (EEP).
TENDLARZ, E; GOMEZ, G; MARTIN MOGABURU, JP; OLDECOP, A; SILVA, B: “Anverso y reverso de una Ley: Algunas reflexiones”, en Memorias del I Congreso internacional de investigación y práctica profesional de psicología Tomo III, Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología, 2009.
http://www.who.int/es/. Página de la Organización Mundial de la Salud, consultada el 5 de abril de 2010.
http://www.hcdn.gov.ar/. Página de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, consultada el 8 de abril de 2010. 


miércoles, 15 de febrero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Séptima parte

*Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

El síntoma en la obesidad 
Para hablar de síntoma en psicoanálisis, es necesario apelar al sentido. Ir de la satisfacción pulsional, al goce hallado en el síntoma. Es decir, que a la exclusividad en el objeto y fijación libidinal en donde el acto de comer se satisface, debe añadirse la vertiente del sentido, del sentido singular del síntoma. Y, este sentido se explica por el significante.
La obesidad está en los listados de las llamadas nuevas patologías; patologías del acto, del consumo, propias de nuestra época. Son aquellas de la pulsión, en donde parece que no hay lugar a una formación del inconciente como para hablar de un síntoma en sentido analítico; en tanto que a pesar de que eso habla, el sujeto no dice nada al respecto. Así, podemos pensar, que en el acto compulsivo de comer, lo que no sale de la boca como pregunta por el deseo del Otro, ingresa en forma del objeto comida para sellarla. Cuando el sujeto quiere adelgazar, comienza el desfile de consumo de diferentes tratamientos y terapias (consumo de la oferta tecnológica) que intentan remover el síntoma (en el sentido médico del término) sin operar su causa, lo cual culmina en ciertos casos con una práctica real sobre el cuerpo, como si el cinturón gástrico pudiera poner al “hambre” en su sitio.

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Sexta parte




 *Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

Podemos decir entonces, que hay algo más que “invita” a comer y que no es el hambre y hasta decimos que hay un más allá de la necesidad biológica, en tanto se trata de un sujeto del deseo.
Sobre eso nos dice M., un niño de 10 años, quien tras el recorrido por médicos y nutricionistas, la sugerencia de eliminar ciertos alimentos, sustituirlos por otros y la referencia obligada a hacer ejercicios, grita entre sollozos “que sabe el médico de mi hambre” (2).
Entonces, la obesidad como síntoma, podría pensarse en tanto síntoma de la época; época en la cual los individuos son nombrados para seguir gozando de todo aquello que el mercado oferta, y, este goce, nos presenta un sujeto consumido en su acto de consumir, lo que deja como saldo, un individuo objeto del consumo. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Quinta parte

*Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

Parece ser que el hambre en la obesidad, deja lugar al atracón, que comúnmente es llamado angustia oral, pero, es un acto que justamente evita la angustia, si decimos que actuar es quitarle a la angustia su certeza (Lacan, 1963). En tal sentido, el sujeto obeso, puede decirse es preventivo en tanto previene un vacío, un encuentro con la imposibilidad estructural. Un acto que daría cuenta de un no querer saber nada acerca de la falta, un atraco al deseo. En otras palabras, se impone un siempre lleno, una im-postura en donde el hambre, necesariamente remite a otro objeto por más que este se instale en la comida. Es el objeto de la pulsión, anclado en la ilusoria creencia en la posibilidad de la satisfacción plena: la existencia de la relación sexual, de la posibilidad de adecuación. Freud en “Más allá del principio del placer” dice en relación a la pulsión : “… nunca cesa de aspirar a su satisfacción plena, que consistiría en la repetición de una vivencia primaria de satisfacción; todas las formaciones sustitutivas y reactivas, y todas las sublimaciones, son insuficientes para cancelar su tensión acuciante, y la diferencia entre el placer de satisfacción hallado y el pretendido engendra el factor pulsionante, que no admite aferrarse a ninguna de las situaciones establecidas, sino que, en las palabras del poeta, ” (Freud, 1920, 42). Esto da cuenta de este fracaso y éxito de la repetición; éxito en tanto ganancia de placer de otra índole en tanto hay satisfacción parcial, y fracaso en relación a la imposibilidad de ligazón de la pulsión en su satisfacción plena. Algo se satisface, pero no se cancela; continúa la búsqueda, en tanto no hay objeto adecuado. En relación a esto es que Lacan, en el seminario 16, nos dice: “El sujeto hace la estructura del goce, pero hasta nueva orden, todo lo que pueda esperarse de ello, son prácticas de recuperación. Es decir que lo que el sujeto recupera no tiene nada que ver con el goce, sino con su pérdida.” (Lacan, 1969, 104).

miércoles, 25 de enero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Cuarta parte

*Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

La obesidad como síntoma
Para la medicina el síntoma es señal de que algo anda mal, y, en tanto tal hay que hacerlo desaparecer para que las cosas funcionen bien; siguiendo el concepto de salud de la OMS, hacia el completo bienestar.
La clínica del psicoanálisis de orientación lacaniana –en tanto orientación a lo real- permite dar testimonio de la satisfacción hallada en el síntoma. En el obeso, la compulsión a comer da cuenta que la pulsión se entrama en ese acto. “En el no poder parar” se encuentra un empuje constante. El “no poder para de comer”, el pasaje por el objeto comida da cuenta que de la pulsión algo siempre se satisface. En la obesidad hallamos a alguien, el obeso, en una encrucijada más allá de la voluntad de bien-estar, los esfuerzos y las promesas ideales; es una voluntad otra que fuerza constantemente al sujeto, a quedar envuelto en un goce, que no deja de producir sufrimiento y malestar en el sujeto. Se trata de un placer no sentido como tal.

miércoles, 18 de enero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Tercera parte

*Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

Siguiendo lo que dice Lacan en “Psicoanálisis y medicina”, se puede afirmar el carácter marginal del psicoanálisis al respecto, tenido en cuenta, como mencionamos anteriormente en relación a la psicología, como una ayuda externa (Lacan, 1966, 86). Pero, el psicoanálisis dirá algo acerca del sujeto en la clínica y no del individuo del caso. Desde el psicoanálisis, siempre suponemos la existencia de un sujeto, y un sujeto podría decirse es alguien que entre otras cosas se construye un cuerpo y goza de él; tal es así, que en todo tratamiento que se le demande a un psicoanalista, este procederá a hacer una localización subjetiva del sufrimiento y del padecer, a fin de dar lugar a lo singular y heterogéneo de un sujeto más allá de lo global y las generalidades homogéneas de la personalidad del obeso. Entonces, nos proponemos pensar que sedentarismo y comer compulsivamente, no forman parte de  categorías que caracterizarían a un ser para el sujeto obeso, sino más bien respuestas subjetivas al malestar, y, un modo singular de gozar del propio cuerpo. 

miércoles, 11 de enero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Segunda parte

*Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro

De la obesidad al sujeto obeso 
En la actualidad, se habla de la obesidad como una de las mayores pandemias del siglo, tal es así, que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, mediante su comité de expertos la define como “la enfermedad epidémica no transmisible más grande del mundo”; mismo organismo que definió a la salud como estado de completo bienestar. Por otra parte, en Argentina, la ley de trastornos alimentarios promulgada en 2008 (Ley 26396), comprende a la obesidad, junto con la bulimia y la anorexia (1), como enfermedades relacionadas con inadecuadas formas de ingesta alimentaria.
La psicología ha sido y es convocada por el discurso de la ciencia a dar respuesta y tratamiento a aquellos trastornos en los que podría decirse se observa, un más allá de lo biológico. Tal es así, que en los abordajes establecidos para el tratamiento de la obesidad llamados interdisciplinarios, el rol del psicólogo muchas veces se reduce al análisis, control y mantenimiento de la conducta alimentaria (adecuación), por lo que, cuestiones como el sedentarismo y comer compulsivamente, harían entre otras cosas a la personalidad del obeso.
Lo que comúnmente se acusa como el factor psicológico dentro de los tratamientos integrales que abordan dicha patología, muchas veces viene a nombrar a aquello que se resiste al “éxito” de la cura, en este caso, adelgazar.
Las causas psicológicas podría pensarse entonces que aparecen cuando en “lo vivo” no está la respuesta o se obstaculizan los objetivos terapéuticos por causas que van más allá del cuerpo de la biología. 

miércoles, 4 de enero de 2012

EL SUJETO EN LA OBESIDAD* - Primera parte

* Trabajo presentado en el Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur (2010) por Juan Pablo Martin Mogaburu, Natalia Loprete y Cecilia Mastropierro.

 Introducción: 
La obesidad, considerada en la actualidad como una de las pandemias más grandes del siglo, es abordada por diferentes disciplinas que intentan dar respuesta dentro de lo que se inscribe en el marco de la salud y enfermedad.
Nos proponemos en este trabajo abordar el goce que subyace en la posición del  obeso  ubicando al síntoma en la perspectiva del psicoanálisis, y desde allí promover una intervención que de lugar a lo que hay de singular en cada sujeto, apostando a introducir la palabra en esa modalidad de satisfacción, que se presenta por fuera del inconciente.