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miércoles, 28 de mayo de 2014

Sujetos autistas: el nuevo Golem del cognitivismo*- Última Parte

* por Esteban Stringa


Los tratamientos previstos por el amplio conglomerado de las terapias cognitivo comportamentales se basan en estos supuestos. El lenguaje, conceptalizado como un sistema separado del sujeto que con el desarrollo se iría incorporando, es el déficit que se atribuye a los sujetos autistas, el disfuncionamiento de un puro mecanismo cognitivo de la palabra. Los protocolos apuntan al aprendizaje de la construcción de frases simples y al adiestramiento para pronunciarlas en las situaciones apropiadas.1 Este “injerto” de un stock léxico suele confrontar al sujeto autista con el rechazo de su dirigirse al Otro con consecuencias de rupturas más o menos brutales del espacio en el que el Otro amenazador había quedado por fuera.2
Los efectos de no escuchar la “cifra enigmática” sobre la que los sujetos autistas nos hablan hace recordar a lo que J.L.Borges escribiera con genio poético de un hombre que quiso saber lo que Dios sabe creando a otro hombre.3 A pesar de, como todos, quedar aprisionado en la red sonora de Antes, Ayer, Mientras, Ahora y de haber realizado tan “alta hechicería”, no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.
1 Briole, G., “Ficciones autísticas”, Virtualia n° 23, Publicación virtual de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Nov. 2011.
2 Laurent, E., “La cifra del autismo”, Virtualia n° 23, Publicación virtual de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Nov. 2011.
3 Borges, J.L., “El Golem”, El otro el mismo, Obras Completas, Emecé, Bs.As., pág. 883.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Sujetos autistas: el nuevo Golem del cognitivismo*- Segunda Parte

* por Esteban Stringa

La verdad que se persigue no surge de tomar en cuenta el decir del sujeto que se dirige a alguien –al Otro para ser más precisos–, direccionalidad a tener en cuenta aun si se trata de las esterotipias y ecolalias de niños autistas. El terapeuta, entonces, debe estar a la escucha, no del ser hablante singular que es el paciente, sino de los efectos del medicamento. A partir del residuo de esta práctica, se le superpone un tratamiento de “apoyo” en el ámbito de lo “mental” que tratará de producir cierta regulación del síntoma por vía de la sugestión. Como no hay definición científica de la norma mental –se trata del conjunto personal de hábitos, creencias, sensaciones, etc– es necesario pasarla a alguna forma de objetividad cuantificable.1
Las teorías de la identidad mente-cerebro presuponen que las sensaciones y pensamientos, es decir, el campo entero de la psicología implícito en nuestras prácticas de atribución de los innumerables estados mentales, pertenecen a una teoría científica que podría ser reducida a la física y química del cerebro combinadas con la ciencia computacional. El proyecto de reducir los estados mentales a los formalismos de la computación tropieza, primero, con que ambos estados tienen propiedades formales muy diferentes.2 Además, el conjunto total de los estados computacionales de un sistema dado se define implícitamente en forma simultánea, esto es, en función de la totalidad de sus relaciones, ya determinadas de antemano, con todos los demás estados, distinguiendo así cada uno de éstos de todos los demás –definición necesaria para poder sostener el automatismo en las “decisiones” que toma el sistema. Ninguna teoría psicológica podría individualizar ni definir implícitamente sus estados proponiendo un conjunto de leyes que distingan entre un estado psicológico y otro, definidos estos y todas sus relaciones de antemano. Este proyecto pertenece más a la ciencia ficción que a las ciencias propiamente dichas. La idea de hacer equivaler los estados mentales a estados computacionales se redujo a unas pocas posibilidades postulándoselos como formas ideales de funcionamiento.3
La identificación establecida fija la objetividad con la única propiedad que tienen en común estados tan diferentes: un número surgido de alguna “medición”. Esto implica que lo cuantitativamente idéntico tendría las mismas propiedades, es decir, se refreriría a la “misma” enfermedad. El valor medio estadístico deviene la norma mental que establece, intempestivamente, la existencia de una salud mental. Y, por ende, el desvío más allá de cierto límite, estipulado como lo anormal, define al síntoma como una cantidad en exceso referida a la frecuencia o intensidad de un determinado signo observable. El cálculo estadístico no sirve ni para justificar ni para garantizar el éxito de la inferencia inductiva operada porque el paso de las observaciones a las leyes generales no es una conclusión lógica sino una decisión política. La estadística sirve, en este caso, para reintroducir en un cálculo posible lo que no responde a los protocolos terapéuticos pero al precio de eliminar de las consideraciones aritméticas el probable caso que contradiga la eficacia terapéutica. Tal caducidad de la excepción anula la hiancia que haría lugar a lo singular del sujeto.
1 Aflalo, A., “Cuestionarios y cientificismo”, Freudiana n° 40, E.E.P. de Catalunya, marzo-junio de 2004.
2 Putnam, H., “La importancia de ser Austin: la necesidad de una ´segunda ingenuidad´”, Sentido, sinsentido y los sentidos, Paidós, Barcelona, 2000, pag. 85-95.
3 Ïbidem.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Sujetos autistas: El nuevo Golem del cognitivismo*- Primera Parte

* por Esteban Stringa


La importancia dada al cerebro como asiento de las actividades mentales desde los años ´70 ha medicalizado la psiquiatría. El conocimiento de lo real de una enfermedad, construido con las relaciones del funcionamiento neuro-bio-químico, ya no surge de la clínica sino de la dependencia del síntoma respecto del ideal de lo real, de un real optimizado como un funcionamiento y sometido al cálculo.1 Desde los años ´80 tanto el diagnóstico como el tratamiento se centran en la insuficiencia respecto del funcionamiento antes que en los conflictos que evoca la hipótesis del inconsciente.2
El autismo ha pasado de ser un cuadro caracterizado por las dificultades de “interacción personal” y “adaptación social” para convertirse en un “trastorno generalizado del desarrollo” (neuro-bio-psico-…) referido a “déficits cognitivos”.3 Una de las hipótesis respecto de su etiología se construyó a partir de la detección, en un número pequeño de niños autistas, de un incremento de los niveles periféricos de serotonina y de que se sabía que es en los tres primeros años de vida cuando se da la inervación serotoninérgica de la corteza cerebral y del sistema límbico. Como hay evidencia de que la amígdala es una de las estructuras límbicas ligada a procesos de aprendizaje y al reconocimiento del significado emocional y social del lenguaje, atribuyeron la etiología a su disfuncionamiento.4 Infieren que están implicados los mecanismos de neurotransmisión serotoninérgicos de la amígdala aunque no se sepa cómo se llega a esa perturbación por lo que, además de que para el mecanicismo implícito en esta hipótesis es una grave falla que no haya una proposición escrita de la causa, ningún tratamiento basado en este conocimiento será causal.
Es con las técnicas de imagen usadas, tomografías o resonancias magnéticas, que correlacionan, a partir de un experimento “funcional”, una determinada imagen de una zona del cerebro, como la amígdala, en la que predomina determinado signo neurobioquímico, con la función que estaría en déficit. Las correlaciones, medidas del grado de interdependencia existente entre dos variables en un experimento aleatorio, no “miden” que un valor sea causa del otro sino que sólo dicen que se dan al mismo tiempo.5 Para el autismo, además, las correlaciones encontradas no se dan en todos los casos. Aun así concluyen que si las imágenes encontradas en algunos casos son las mismas, la causa sería la misma para todos.
1 Miller, J.-A., Curso de la Orientación Lacaniana: “El lugar y el lazo”, inédito, clase del 21 de marzo de 2001.
2 Íbidem.
3 Mardomingo, M.J., “Neurobiología del espectrum autista”, www.familianova-schola.com, España, 2002.
4 Íbidem.
5 Rojas Lagarde, A., Bach, R.M., Introducción a la probabilidad y estadística, EUCA, Bs.As., 1978, pag. 318-335.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un loco amor * - Última parte

* Por Silvia Salvarezza (Argumento presentado en las Jornadas de la EOL, Buenos Aires 2010 y en el EA Brasil 2011 con la participación de Silvia Batisttuzzi y Mónica Lucca.)
La posición de un analista

El juez interviniente en la causa hace lugar a un analista.
La particularidad del loco amor de Eme -si no se encuentran en ella, indicios de una estructura forclusiva- es en tanto ha hecho equivaler la posición de objeto de goce -que ocupa para su padre- a la posición de objeto de amor -en la que encuentra coagulada la razón de su ser- que la resguarda de la locura familiar,.
Loco amor porque renuncia de esta forma, a ser sujeto deseante.
Transacción que la “salvaría” en su fantasmática, de ser objeto de goce de la madre.
¿Puede funcionar este amor como suplencia de la función paterna?
El analista sin responder en sintonía con los semblantes sociales y sin enloquecer frente a estos goces desenfrenados, con su breve intervención -en esta causa jurídica- propiciará algún ordenamiento simbólico, algo menos precario, que el amor a ese padre idealizado por Eme.
Este analista “sin diván” y sin hacer asistencialismo (8) pero haciendo semblante de objeto a (9) podrá abstenerse de su propio goce e intentará hacer surgir algo del efecto sujeto.

Y así podrá bordear la singularidad del amor y del deseo de Eme.
Condición necesaria para poder escucharla diciendo:
“He decidido ser lo que el Otro hizo de mí: la mujer de mi padre.”

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Un loco amor * - Cuarta parte

* Por Silvia Salvarezza (Argumento presentado en las Jornadas de la EOL, Buenos Aires 2010 y en el EA Brasil 2011 con la participación de Silvia Batisttuzzi y Mónica Lucca.)
Algunas consideraciones

El incesto no es novedoso y la actualidad con su aceleración nos corre, dejándonos atónitos frente a la decadencia del orden simbólico preexistente.
Esta causa jurídica nos llevó a examinar con la ayuda de un juez, el Código Penal de la República Argentina (4)
En sus artículos 119 al 123 observamos, que no se sancionan estos hábitos en tanto haya consentimiento (5) del incestuado y que éste sea mayor de trece años.
Es la sociedad quien las condena escandalosamente, desde el horror al incesto.
Claro está, que hay atenuantes y agravantes pero no es la ley penal la que lo prohíbe, sino que es la sociedad quien lo condena moralmente, desde el horror que el incesto inspira. (6)
Lo que se presenta es una puesta en acto de lo que participa en la constitución subjetiva de todo ser parlante y que ha de permanecer reprimido –los bien conocidos tres diques freudianos-. (7): Asco, vergüenza, y conciencia moral.
¿Qué es lo distinto en este caso?
¿Cuál es la diferencia hoy, en nuestros días?

miércoles, 28 de agosto de 2013

Un loco amor * - Tercera parte

* Por Silvia Salvarezza (Argumento presentado en las Jornadas de la EOL, Buenos Aires 2010 y en el EA Brasil 2011 con la participación de Silvia Batisttuzzi y Mónica Lucca.)
Una caótica novela familiar

Este tramado siniestro podría perfectamente ser el argumento fílmico de un amor absurdo y grotesco.
¿Qué objeto/causa de deseo para esta madre/abuela tan permisiva en un inicio –inclusive frente a la evidencia del nacimiento de su primer hijo/nieto?
¿Y por qué luego tan iracunda sobre el final cuando interrumpe por primera vez, el diálogo con su hija y con su esposo, por considerarse recién allí defraudada por ambos?
¿Qué decir de la función paterna tan mixturada?
¿Qué sujeto deseante puede resultar allí donde nadie quiere perder nada?
¿A qué goce se renuncia?
La hija/esposa renegando de la castración ve en su padre/marido al único hombre de su vida, a la única persona a quien ha llegado a amar.
El padre como único adulto, que quedó “del lado de ella, cuando todos la hostigaban.
Los hermanos ahora con la segregación a tope y con sus juegos abusivos antes – en la infancia ella y cuatro de sus hermanos jugaban a tener relaciones sexuales entre ellos y las concretaban- no le perdonan a Eme haber sido la elegida de su padre.
La vindicta pública queda a cargo de los vecinos por el horror que les genera este amor prohibido.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Un loco amor * - Segunda parte

* Por Silvia Salvarezza (Argumento presentado en las Jornadas de la EOL, Buenos Aires 2010 y en el EA Brasil 2011 con la participación de Silvia Batisttuzzi y Mónica Lucca.)
Recorte de la causa y del caso Eme

Eme tiene que presentarse en el Juzgado al casi revelarse la relación “especial” de la joven con su padre, hecho por el que fue además, culpabilizada y estigmatizada por su madre y hermanos.
Al nacer su primer hijo sólo despertó sospechas pero ya con el segundo, Eme se posicionó como pareja de su padre, decidiendo la convivencia fuera de la familia originaria.
Por sostener este lazo, fue condenada al exilio por el Otro social.
Al respecto Eme dice no entender, cuál es el problema de constituir una pareja con su padre y reclama:
“¿Quién puso la ley esa… que yo no puedo vivir con mi padre?” Luego interpela:
“Ahora, ¿No es peor, no es asqueroso, esto de los matrimonios del mismo sexo?”

miércoles, 14 de agosto de 2013

Un loco amor * - Primera parte

* Por Silvia Salvarezza (Argumento presentado en las Jornadas de la EOL, Buenos Aires 2010 y en el EA Brasil 2011 con la participación de Silvia Batisttuzzi y Mónica Lucca. )
Quien desordena su casa, hereda
viento (…)”* Proverbios, 11 -
(1)

Introducción

Eme, un fenómeno freak desarticulado a la castración, al Padre (2) nos interroga y aún hoy horroriza - al ser transmitido por los medios masivos de comunicación- con un hecho que le sucede.
¿Cómo proceder?

Nuestra intervención en el campo social

Llega Eme al Equipo Interdisciplinario de los Juzgados de Familia, tras judicializarse su situación.
La Institución demanda evaluar, controlar y psicodiagnosticar en tan sólo tres entrevistas. Quieren saber, si Eme de 23 años puede proteger a sus dos pequeños hijos, producto del vínculo incestuoso con su padre, quien la iniciara sexualmente a la temprana edad de 11 años. A propósito de este dato Eme acota que ella también comenzó a “sentir cosas” por él.
A partir de allí se le demanda al perito psicólogo - en este caso analista – evaluar, controlar y psicodiagnosticar en un breve lapso.
El psicoanalista con su acto no retrocederá, aún cuando lo que se le pida es recubrir un mal encuentro y reducir los efectos del malestar generados por las instituciones donde trabajamos. Suponiendo a Eme como sujeto ético y de derecho, (3) el quehacer clínico puede desplegarse en estos ámbitos, que responden al orden público.

miércoles, 2 de mayo de 2012

LA VIOLENCIA COTIDIANA* - Última parte


Según pasan los años; homenaje a Jacques Lacan

*Pablo Fridman (AP- EOL) – Artículo publicado en el Aperiódico Psicoanalítico

Cuando se intenta predicar una armonía del consumo, en términos de libre acceso a los objetos (el llamado libre juego de la economía), no se trata aquí ciertamente, de la posición del científico neutral, que partiendo de la forclusión del sujeto busca despejar un real, un real específico del cual intenta apoderarse. Se trata de una posición ideológica, pletórica de subjetividad no admitida como tal, que procura un retorno a un ideal imposible, el de una cultura sin malestar que se juega en un uso ilimitado del mundo, un “paraíso” virtual sin esfuerzos, ni dificultades. Frente a ésta ideología se ubican los desadaptados, los que no cumplen con las expectativas que los “expertos” sueñan. El aplastamiento de la diferencia y la compulsión al consumo, producen una violencia que implica el retorno del malestar en la cultura, de la peor forma. No se trata aquí de la sublimación, de los cambios, de las reformulaciones, sino del rechazo liso y llano, de la destrucción de los lazos por la destrucción misma, como una respuesta al malestar en sí misma. Es la paradoja del “todos consumidores”, y al mismo tiempo “el que no consume no existe”. El desafío del psicoanálisis es ofrecer un modo de soportar la inconsistencia del Otro, sin ceder al llamado al consumo despiadado de objetos de consumo, que implica una consumición violenta del sujeto.

La época, sin lugar a dudas produce una clínica, un modo de pensar la perturbación, de diagnosticarla y de tratarla. En el campo de lo psíquico no hay inmutables, lo que en la Edad Media era designado como conducta “piadosa”, hoy puede ser considerado un delirio místico; lo que en otro momento era parte de lo comunitario, de lo aceptado socialmente, hoy puede ser “desadaptativo” , o a la inversa. Que la violencia sea cotidiana, induce a la pregunta por la cultura que le da origen, que la produce, mas allá de la conmiseración, o de la queja vana.



Referencias bibliográficas:
  Aleman J.: Benetton, el horror, en “Cuestiones Antifilosóficas en Jacques Lacan”, Pág. 47, Buenos Aires: Atuel, 1993.
  Zizek S.: La suspensión política de la ética”, Pág. 14, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2005.
  Agamben G.: Profanaciones, Pág. 103, Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 2005.
  Esposito R.: Bios, Buenos Aires, Ed. Amorrortu, 2006.
  Agamben G.: Estado de Excepción, Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora, 2004.
  Laurent E.: El Nombre del Padre: psicoanálisis y democracia, en el libro Jacques Lacan Política y Psicoanálisis, Pág. 70, Buenos Aires: Ed. Nueva Visión, 2006.
  Foucault M.: Seguridad, territorio, población, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2006.
  Miller J-A: Una Fantasía, en Revista Lacaniana, Año 3 Nº3, Pág, 14, Buenos Aires: Ed. EOL, 2005.
  Freud S.: Malestar en la Cultura, en O.C., T. XXI, Pág. 85, Buenos Aires: Ed. Amorrortu, 1979.
  Según la expresión diagnostica del DSM IV (clasificación de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association).

miércoles, 25 de abril de 2012

LA VIOLENCIA COTIDIANA* - Quinta parte

*Pablo Fridman (AP- EOL) – Artículo publicado en el Aperiódico Psicoanalítico

La idea de un ideal basado en una armonía homogénea, que pone el énfasis en la adaptación compulsiva a dicha armonía, requiere de una cultura solidaria del “estado de excepción”, de las medidas excepcionales a favor de un acuerdo imposible e inexistente, que en los hechos produce una sociedad que controla los cuerpos y sus modos de existencia, al modo de lo que Michel Foucault llamaba “la sociedad del biopoder” .

El acento adaptativo corresponde a la época del ascenso del objeto a al cenit social, como la imagen del objeto a que comanda, eso falla, como lo señala Jacques-Alain Miller . Es el modo sintomático de predicar un orden que ya se sabe fracasado. Se trata de un pretendido ateoricismo (“los mercados funcionan solos”) que se sostiene en un cinismo disfrazado de cientificismo, cuando la intención es borrar de la cultura el malestar que conlleva por instituirse como tal, el malestar que le es inherente por “insuficiencia de las normas”  que rigen las relaciones entre las personas.

miércoles, 18 de abril de 2012

LA VIOLENCIA COTIDIANA* - Cuarta parte

*Pablo Fridman (AP- EOL) – Artículo publicado en el Aperiódico Psicoanalítico

¿Cómo son los vínculos humanos en el “Estado de Excepción”? El “estado de excepción” abre a la arbitrariedad de la ley, y así, consuma su esencia: la ley es, por definición, en esencia arbitraria. Se trata de un ideal superyoico que fuerza a una supuesta armonía, bajo la consigna de que si en la democracia todo puede expresarse, esto, eventualmente, debe ser defendido con medidas de excepción, que impiden (por fuerza), esa misma expresión. Es la paradoja que denuncia Freud en el “Malestar en la Cultura”: la paz se preserva con la sangre.

Como lo señala Eric Laurent: “Así pues, lejos de asistir a la expansión de una política entendida como mecanismo de arbitraje y respeto a las normas, vemos expandirse el estado de excepción.”  Para Slavoj Zizek, la imagen última del tratamiento actual del homo sacer, es un avión de guerra sobrevolando el cielo, del cual no se está seguro que va a caer: bombas o paquetes de comida . Esta observación es tomada de la guerra de Afganistán, cuando luego, o antes, de un bombardeo, pasan aviones norteamericanos que dejan caer medicamentos y provisiones (“reparan” el daño que otros aviones norteamericanos han hecho).

El estado de excepción es, en definitiva, para la preservación y expansión de los bienes. El discurso capitalista, tal como Jacques Lacan lo enuncia, es un dispositivo para, por medio del saber científico, promover la producción de objetos, objetos de consumo. Ante cualquier desperfecto (guerras, hambre, diferencias culturales, etc.), la máquina de producción de objetos restablece su objetivo principal. No se trata aquí de estigmatizar la actividad mercantil, desde una posición que podría pensarse como romántica, sino de advertir las consecuencias en la cultura de situar el lazo de discurso en función de la producción de objetos. Se trata de la maquina que no para, desencadenada, desligada del Otro. En la mayoría de los homicidios actuales la vida de la víctima se interpone respecto de la apropiación violenta de los objetos, por tanto la vida pasa a segundo plano respecto del uso de los objetos. No son homicidios pasionales, o por venganza, o políticos, etc. Al menguar las grandes convicciones de la modernidad, cambian los móviles de la violencia cotidiana. Por otra parte, también es casi un lugar común decir que en la delincuencia se han perdido los “códigos”, la violencia arbitraria es una constante.

miércoles, 11 de abril de 2012

LA VIOLENCIA COTIDIANA* - tercera parte

*Pablo Fridman (AP- EOL) – Artículo publicado en el Aperiódico Psicoanalítico

Los proyectos biopolíticos, o sea los que ponen la política al servicio de “como se debe vivir”, generan proyectos llamados tanatopolíticos , que matan por el “como se debe vivir” a los que no cumplen con los designios establecidos (es matar por el bien vivir, paradójicamente). Se trata de absolutizar, y normatizar, de hacer un “para todos” del criterio de lo que significa para cada uno “vivir bien”, haciendo de esta variable, una norma general. Es un ejemplo paradigmático extremo de estas premisas el proyecto nazi, que debe eliminar a los “impuros” para curar de su sola presencia a la sociedad alemana, para restablecer la pureza perdida. Es una lógica similar la que ha detentado el Proceso Militar en la Argentina, donde la idea ha sido la “aniquilación” del enemigo, a tal punto de sustraer, de secuestrar indefinidamente, a los hijos de las víctimas: había que hacer desaparecer todo rastro del otro. Aun así existen diferencias entre los proyectos tanatopolíticos del tipo nazi (que buscan por medio de la extinción de algunos la preservación de la pureza), de los proyectos tanatopolíticos actuales: las guerras preventivas por seguridad (que por la vía de una supuesta defensa del terrorismo, apuntan a la expansión de mercados económicos globales).

Lo paradójico de la época actual es que simultáneamente a una compulsión a la adaptación a un orden general, globalizado, se genera un continuo “estado de excepción” (como el mismo Giorgio Agamben lo destaca ), lo que implica arrasar las particularidades subjetivas. El estado de excepción, más que una simple laguna normativa, es la apertura de un vacío legal que se convierte en norma. Es la suspensión de las leyes en función de un objetivo aparentemente superior, como, por ejemplo, las guerras, los golpes de estado, etc. El objetivo superior, las necesidades expansivas, no se detienen por el pacto de las leyes, por el contrario, la legalidad es un estorbo.

miércoles, 4 de abril de 2012

LA VIOLENCIA COTIDIANA* - Segunda parte

*Pablo Fridman (AP- EOL) – Artículo publicado en el Aperiódico Psicoanalítico

¿Cómo tratar, entonces, la diferencia? Establecer los contrastes de lo múltiple, como diferencias de lo absoluto del origen biológico de cada uno, constituye una atadura impuesta de los sujetos al cuerpo natural, al cuerpo como cuerpo orgánico genético. Por esta vía se instaura la condena al otro por haber nacido de determinada manera, y por eso, por momentos, ser un peligro potencial (musulmanes, judíos, etc.).

La lógica de las guerras preventivas parte de las ataduras de los sujetos a los cuerpos biológicos de la genética. Se trata del imperativo de adaptar, de modo compulsivo, las diferencias culturales al consumo global. Todo puede devenir objeto de consumo, hasta lo horroroso , hasta lo que genera un rechazo inevitable.

En este orden, la clínica descriptiva clásica de lo psíquico ha sido reemplazada por una disciplina normativa y adaptativa. Como lo indica Slavoj Zizek se trata del “gobierno burocrático de los expertos que culmina en la biopolítica de reducir la población a una colección de homo sacer”  (Homo Sacer es una oscura figura del derecho romano arcaico extraída por Giorgio Agamben en su obra filosófica, en que la vida humana se incluye en el orden jurídico únicamente bajo la forma de su exclusión, es la nuda vida, es decir la vida “a quien cualquiera puede dar muerte pero que es a la vez insacrificable”, es la vida de aquel que ha sido ofrendado a los dioses, pero que ha evitado el sacrificio, es la vida profanada a los dioses ). Si el criterio a emplear es el grado de adaptabilidad…, en relación a los sujetos, queda escaso margen para lo propio, lo no determinado por la norma, es decir lo que escapa a “lo normal”. Los sujetos aparentemente adaptados coexisten muchas veces con la disolución de los lazos familiares y sociales, los sujetos plenamente adaptados coexisten con la ruptura de los lazos al Otro, lazos necesarios para la vida. Jacques Lacan definía al sujeto psicótico como el “normal”, el sujeto que no puede diferenciarse de ningún modo de la norma que habita, el que no puede introducir ningún cambio, ninguna marca.

miércoles, 28 de marzo de 2012

LA VIOLENCIA COTIDIANA* - Primera parte

*Pablo Fridman( AP- EOL) – Artículo publicado en el Aperiódico Psicoanalítico

La violencia cotidiana es la de los imperativos de adaptación de la época, imperativos marcados por la pregnancia del consumo de objetos. Si el sujeto es en tanto sujeto de consumo, esta posición demarca de hecho una exterioridad amenazante, junto a una interioridad apremiante: se trata de no quedar fuera de lo que define la pertenencia, es imperativo adaptarse a la exigencia incesante de la apropiación irrefrenable.

En este contexto discursivo, la política que corresponde es la que se apropia de los cuerpos como cuerpos de consumo. Se instaura un deber ser que implica un programa de vida, donde rige lo “saludable”, la ciencia avanza en términos de regular el goce del cuerpo. A ésta aspiración de control de los goces del cuerpo, Michel Foucault la ha llamado “Biopolítica”: es el intento de regular, por medio de la apropiación de los cuerpos, de las condiciones de vida. Es la política de la expansión compulsiva de los mercados, que se apropia de los cuerpos.