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miércoles, 5 de mayo de 2010

Entrevista a Deborah Fleischer * - Última parte




Entrevista realizada por Juan Pablo Martin Mogaburu


*Doctora en psicología
  Directora del CID San Luis del Instituto Oscar Massotta
  Profesora de la Facultad de Psicología – UBA
  Investigadora UBACyT
  AME De la Escuela de la Orientación Lacaniana


En la investigación “Alcances y actualidad del concepto de compulsión” (UBACyT) que estuvo bajo su dirección desde el año 2006, se habló de adicciones y de la repetición como proveniente de lo Real y no solamente desde la cadena significante. Hemos extraído un fragmento del discurso de apertura pronunciado por el Prof. Osvaldo Umerez en donde él se pregunta: “¿qué sería eso tan propio de la pulsión de donde toma su raíz la repetición? Me parece que debe ser este apremio, esta coerción que le viene al sujeto desde lo Real y que, en todo caso, es presubjetiva…como dice Freud, no es que el sujeto se satisfaga, sino que se satisface algo y desde allí se sitúa el sujeto”¿Podría agregar una reflexión al respecto?




Agregaré lo que dijo Oscar Cuervo en esas Jornadas, desde la perspectiva de Kierkegaard: Lo que hace falta aclarar es que el término danés con el que Kierkegaard se refiere a esta anhelada repetición, es Gjientagelse. Esta palabra, que se puede traducir como “repetición”, se presta a malos entendidos. Porque su etimología dice, más bien, re-toma. Se vincula con ciertos términos del lenguaje jurídico, la reintegratio, reintegración. Es decir, el recobrar un bien que se ha perdido. Los daneses además tienen la palabra de origen latino repetition. Es decir, si Kierkegaard usó Gjientagelse es porque le pareció que no se trataba de una mera repetición, del hábito que se repite día a día igual, o mucho peor todavía, de lo que se va desgastando día a día. Se trata más bien de la reintegración, la recuperación. Se trata de recuperar el amor para que cada vez sea la primera vez. Lo cual es todo lo contrario de la repetición monótona de la rutina del matrimonio, en el cual el hombre empieza a ver a la que años atrás fue su joven amada ya como parte de un paisaje familiar y va aburriéndose de ella. La Gjientagelse es lo contrario de eso. Es la recuperación. El asunto es cómo recuperar lo que se pierde. Lo que sugiere –indirectamente; es que hay una condición previa para alcanzar la repetición (Gjientagelse). Esto resulta muy característico del pensamiento kierkegaardiano. Casi nunca trata al asunto principal de manera expresa, pero lo rodea y, sobre todo, le dedica mucho tiempo a la condición previa. La condición previa para lograr esa recuperación es la de admitir que todo está perdido. Si uno no llega a esta posición, no puede ni imaginar cómo es posible recobrarlo.


Por su parte Lacan dirá: Yo hablo de lo Real como imposible en la medida en que creo que lo Real es, hay que decirlo, sin ley. El verdadero Real implica la ausencia de ley. Lo Real no tiene orden.

miércoles, 28 de abril de 2010

Entrevista a Deborah Fleischer * - Tercera parte

Entrevista realizada por Juan Pablo Martin Mogaburu


*Doctora en psicología
  Directora del CID San Luis del Instituto Oscar Massotta
  Profesora de la Facultad de Psicología – UBA
  Investigadora UBACyT
  AME De la Escuela de la Orientación Lacaniana


Lacan en el seminario 10 habla de devolver al síntoma a su forma clásica, ya que no puede tomárselo por las orejas. Teniendo en cuenta esto: ¿Qué estatuto cobra el síntoma en el adicto? ¿Como se establece la dirección de la cura en esta clínica?

La experiencia del análisis, a diferencia del concepto hegeliano no es ya una experiencia del yo ni del sí mismo. El núcleo de nuestro ser no coincide con el yo. Este es el sentido de la experiencia analítica, y, alrededor de este sentido, nuestra experiencia se ha organizado. Tampoco comparte la ambición de algunos artistas, filósofos, escritores, que buscar una autodeterminación y el atravesamiento de un límite, intentando modificar estados de conciencia. Para Foucault, por ejemplo, se trata del sujeto que se reconoce como tal. Ese no es el sujeto para Lacan, por lo menos desde 1958.

La experiencia del análisis introduce la cuestión del sujeto y la de su responsabilidad, responsabilidad que la droga intenta dejar fuera de juego. La dificultad en el tratamiento del adicto es pasar de esa experiencia intransmisible a esta otra, del análisis, dado que el psicoanálisis se ocupa de ese sujeto que la ciencia excluye, y es en ese sentido una nueva torsión de la experiencia, por ser una experiencia que no propicia nuevos fantasmas. No se trata de colmar al sujeto por el objeto droga, sino de su división. En tanto experiencia transmisible se trata de que el sujeto diga, lo que implica que la droga deje de cumplir esa función unificante, para convertirse en un objeto de la serie.

miércoles, 21 de abril de 2010

Entrevista a Deborah Fleischer * - Segunda parte

Entrevista realizada por Juan Pablo Martin Mogaburu

*Doctora en psicología
  Directora del CID San Luis del Instituto Oscar Massotta
  Profesora de la Facultad de Psicología – UBA
  Investigadora UBACyT
  AME De la Escuela de la Orientación Lacaniana



Teniendo en cuenta que desde el psicoanálisis se sostiene que el sujeto siempre es responsable, ¿puede hablarse de responsabilidad por parte del sujeto adicto? ¿Cabría llamarlo sujeto?

Actualmente la gente se presenta al consultorio dándose un diagnóstico: estoy deprimido, soy bipolar, soy toxicómano. Ese aparente saber esconde un deseo de no saber. De engañarse.


Si seguimos la definición de Freud de que la angustia no engaña y es el único afecto que no se liga a una representación, encontramos ya un motivo para investigarla así como para diferenciarla de la inhibición en tanto. Se trata en la inhibición de un no querer saber mientras que en la angustia se anticipan eventos catastróficos


La lógica actual se sostiene en el enfoque es que los trastornos se definen por su respuesta al medicamento, de modo que a la pregunta: “¿Que es la depresión?”, la respuesta es: “La depresión es lo que reacciona a los antidepresivos“. Podemos encontrar aquí la posición enunciada por Hipócrates: "Es el tratamiento en definitiva el que revela la naturaleza de las enfermedades." Freud pensaba lo mismo cuando escribe sobre la cocaína, la cocaína actúa sobre la lesión no detectada.


Podemos decir que hay consumo de drogas en las distintas estructuras clínicas, teniendo la droga una función diferente en cada una. Lo mismo pasa respecto de lo que se presenta habitualmente en la clínica como: tristeza, angustia, inhibición, aversión de sí, baja autoestima, etc.. La clínica freudiana y lacaniana ofrece un esclarecimiento que deshace todo vínculo de la depresión con factores orgánicos y permite diferenciar precisamente estas manifestaciones. El psicoanálisis toma en cuenta para el diagnóstico tres estructuras: las neurosis, las psicosis y las perversiones. No hace de la depresión una estructura clínica. Lo que cuenta es la posibilidad de que la depresión se juegue en las diferentes estructuras y tengan una función diversa, no sólo en las mismas, sino en cada sujeto en particular, es decir, cómo cada sujeto se inscribe, con su sufrimiento, en una de estas estructuras. Se comprenderá que se trata, por lo tanto, de una clínica de uno a uno; de allí que se puede decir que. De allí que nuestra clínica no trata la depresión sino al sujeto que dice estar afectado por depresión y consecuentemente se hace necesario entonces tratar de ubicar el fenómeno depresivo en la estructura y en la singularidad de cada sujeto. Por lo tanto el paso inaugural para que un análisis pueda advenir es abordar al sujeto por sus dichos suponiendo que eso remite a otra cosa y que, a su vez, para ser despejada, es necesario que el sujeto hable. Allí podemos plantearnos la cuestión de la responsabilidad. Retomaré el tema de la experiencia y del resto de su pregunta en la respuesta siguiente.