jueves, 8 de mayo de 2014

EL CISNE NEGRO


miércoles, 7 de mayo de 2014

El ballet de la hija, la madre y la mujer.* - Última parte

*por Graciela Giraldi.

Por un lado, en la obra cinematográfica Nina se ofrece a la mirada de los otros en su danza en tanto poesía corporal, lo que nos hace reflexionar acerca de que en esa elección que cada bailarín realiza de danzar toda una vida no es sin el goce del cuerpo, goce que también incluye privaciones de otras satisfacciones.
Pero en Nina, ¿cuál es su goce más allá del que obtiene al danzar?
Ella goza de ser la niña de los ojos de mamá, de allí y la gracia infantil.
Y, consecuentemente, sus inhibiciones se ponen al rojo vivo cuando su profesor le demanda representar en el baile al cisne negro, con sus semblantes de sensualidad y seducción femenina.
Ella no puede imaginarse con alas cuando baila porque tiene la convicción, la certeza de que le crecerán y para ello se incrusta canutos en su espalda que la llenan de escoriaciones.
Esta cuestión evoca la renegación como una de las respuestas de la niña ante la falta de pene que Freud sitúa en su texto sobre la femineidad. (1)
Ahora, si bien Nina logra ser elegida por el director de la obra para representar en el ballet a los dos cisnes, ella queda atrapada entre la espada y la pared, entre la niña y la mujer.
En el film, el personaje de Nina representa la problemática de la elección femenina y es que para hacerse mujer, cada una tendrá que separarse de ese lugar de objeto que ha ocupado en el deseo de la madre.
Y si leemos la problemática de Nina como una cuestión clínica podemos pensar que en el acto suicida ella encarnó a la niña que se separa en lo real de la madre, ofreciéndose a su mirada como el objeto del sacrificio a la manera del cordero pascual.
A la manera de conclusión y anzuelo para las elaboraciones que sumará el lector, considero que para el acceso a la femineidad cada mujer debe cernir algo del estrago materno, ese real del que dan cuenta los testimonios de los AE (analistas de las escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis) apoyándose en aisladas representaciones como: la Reyna de la noche y la mirada rasgada; o el vozarrón del marido para una analizante que se hacia devastar por su partenaire.


Referencias bibliográficas:

Freud S., Sexualidad femenina, tomo VIII. Obras Completas, Ed. Biblioteca Nueva.
Lacan J., Encore, Sem. XX, Editorial Paidós.

Miller, J-A., El niño entre la mujer y la madre, Revista Nueva Red CEREDA, Nº 1, 1998.
Laurent E. Posiciones femeninas del ser, en Sexualidad femenina de la Colección Orientación lacaniana.
Testimonios del pase, página WEB de la AMP.

miércoles, 30 de abril de 2014

El ballet de la hija, la madre y la mujer.* - Cuarta parte

La reina madre exige a su hijo que elija esposa entre las jóvenes, él piensa en Odette y se niega, pero en ese momento entra un noble desconocido, es el mago con su hija Odile.
El príncipe, hechizado por el mago cree ver en Odile a Odette y la escoge como esposa.
Robarth se descubre y muestra a Odette a lo lejos. Sigfrido se da cuenta de su confusión y corre desesperado al lago.
Odette, al descubrir que Sigfrido ha guardado amor eterno a otra, y que por lo tanto el hechizo no puede ser roto, se suicida.
En la trama del film, el sueño de Nina que reproduce esta natural y bien lograda interpretación del cisne blanco, caracterizado por la ino histsu cencia oria del lago de los cisnes, es realizado en lo real: Odette, la elegida por el príncipe, la que portaba la sensualidad del cisne negro, se suicida.
¿Por qué?, nos preguntamos.
¿Por qué Nina se corta de la vida en el momento en que era ovacionada por el público por su baile bien logrado, qué la llevó a ese acto si ella logró ser elegida por el director del Ballet para representar la Reina de los cisnes, por qué no pudo hacer uso del lugar que tanto esfuerzo le llevó conseguirlo?
¿O tal vez ella terminó con su vida ofreciéndose a la mirada de la madre como su objeto-niña perdido en lo real?

miércoles, 23 de abril de 2014

El ballet de la hija, la madre y la mujer.* - Tercera parte

*por Graciela Giraldi.

De entrada, el film comienza con el relato de un sueño de la joven, donde se pone en juego la necesidad de ser amada, cuestión que caracteriza la problemática femenina: “Tuve un sueño muy raro anoche, sobre la chica que se convertía en cisne. Necesitaba amor para romper el hechizo. Pero su príncipe se enamora de la chica equivocada, así que se suicidó.”
La historia de esta película es una versión moderna del lago de los cisnes, en la cual el príncipe Sigfrido es demandado por su madre a escoger una esposa entre las muchachas que estarán en la fiesta que ella le preparará.
La voluntad materna de casarlo amilana al príncipe y sus amigos deciden invitarlo a ir de caza.
En el bosque, cerca del lago comienzan a salir del agua unos cisnes que se van convirtiendo en hermosas jóvenes, él se queda flechado por Odette, su reina.
Ella le cuenta que fue transformada en cisne junto con sus compañeras por el malvado mago Rothbart, que vuelven a su forma humana por las noches y que el hechizo de ella sólo puede romperlo quien le jure amor eterno.
Pero cuando Sigfrido le va a jurar amor eterno aparece el mago R. quien convierte a las jóvenes nuevamente en cisnes para evitar que el príncipe rompa el hechizo.
Como estaba previsto, se celebra la fiesta en el castillo donde el príncipe deberá elegir esposa.

miércoles, 16 de abril de 2014

El ballet de la hija, la madre y la mujer.* - Segunda parte

*por Graciela Giraldi.

Dado que el arte interpreta las cuestiones humanas, y le enseña al psicoanálisis que lo que no puede ser dicho con palabras se lo puede mostrar, nos apoyaremos en la película titulada “El cisne negro”, dirigida por Darren Aronofsky, en tanto que en la trama de dicho film salta a la vista el lazo tortuoso que la protagonista Nina mantiene con su madre, lo que se extiende también a su relación teñida por la envidia con dos de sus compañeras del ballet.
El drama de Nina nos muestra su fascinación por la madre sin fallas, lo que le impide a Nina acceder a su sexualidad femenina separándose de ese lugar dado por su madre: su niña adorada, su falo.
Nina espera demasiado de esa madre, pero no solamente ser reconocida por realizar el Ideal materno de representar en la danza a la Reyna de los cisnes, lugar que su madre anhelaba para sí misma, un deseo que dejó truncado; sino que Nina espera de la madre lo imposible: que le diga cómo ser una mujer, lo que ninguna madre puede decir, simplemente porque no existe un saber sobre el ser mujer que se pueda trasmitir de una a otra.
Nina rechaza tomar contacto con ese agujero de saber en relación al ser mujer, ante lo cual cada una debe inventarse.

miércoles, 9 de abril de 2014

El ballet de la hija, la madre y la mujer.* - Primera parte  

*por Graciela Giraldi.



Sabemos desde Freud que el acceso a la sexualidad femenina implica dejar de ser la nena de mamá, y con Lacan que la maternidad no define a las mujeres, como tampoco la anatomía, ni el género al cual se pertenece.
En la práctica analítica lacaniana constatamos que no es teniendo hijos que las mujeres acceden a su femineidad, en tanto la solución maternal del tener es más bien lo opuesto al ser mujer, respuesta que la histérica busca encontrar en la Otra mujer: ¿Qué es ser una mujer?
El psicoanálisis aloja desde el inicio algo insoslayable y estructural en el trabajo analizante, y es el replanteo que se hace la hija de su relación con la madre en su abordaje a la sexualidad femenina.
Mediante estas cuestiones que son llevadas al diván por las analizantes mujeres cada una va tejiendo su hacerse mujer sesión por sesión, y con su propio estilo, dando cuenta de la variedad de anudamientos que se realizan en el abordaje a la femineidad.

"El Muro": ¿discurso sin diferencia?