miércoles, 10 de octubre de 2012
Un borde en el tratamiento con sujetos psicóticos* - Quinta parte
*Por las Lic. Edit Tendlarz, Lic.
Cecilia Mastropierro, Lic. Claudia Mastropierro
Nos parece interesante citar que G,
estuvo mucho tiempo sin asistir al taller de expresión corporal. Comienza a
hacerlo y a participar de los juegos primero entrando y saliendo del mismo
hasta que pudo quedarse más tiempo. En uno de los juegos se les propone nombrar
cosas dentro de una misma categoría: G comienza a nombrar distintos objetos y
lo hace metonimicamente, sin poder puntuar.
Luego de asistir varias veces al
taller, pudo empezar a nombrar objetos pertenecientes al mismo conjunto de
cosas. Además lo fue haciendo regulando lo metonímico del discurso. Creemos que
en este sujeto el taller tuvo la función de instalar, al menos por momentos,
una escansión, un punto de basta.
Asimismo, el trabajo de talleres con
tiempos, horarios y pautas establecidos
refiere una función de corte, en palabras de un paciente “menos mal que
están los talleres, aquí todos los días son iguales” y que nos permiten ubicar
también un modo de escansión en la metonimia incesante de los días
transcurridos dentro del Hospital.
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psicosis
miércoles, 3 de octubre de 2012
Un borde en el tratamiento con sujetos psicóticos* - Cuarta parte
*Por las Lic. Edit Tendlarz, Lic.
Cecilia Mastropierro, Lic. Claudia Mastropierro
Los Talleres: un Borde en el Borda
Hace años que G.
se encuentra en el Hospital. Semanalmente concurre a los Talleres de arte y de
juegos. Se trata de un paciente que cumple con todos los criterios del manual
psiquiátrico para establecer un diagnóstico de esquizofrenia.
En su historia
clínica se lo objetiviza bajo las categorías de “debilidad mental, hebefrenia,
autismo infantil, esquizofrenia paranoide”. Para la Psiquiatría nada ha variado en la diacronía del
paciente durante más de 20 años.
G. presenta
dificultades para permanecer sentado por más de algunos segundos, presenta comportamientos
agresivos con episodios donde intenta morder a otros internos y se agrede a sí
mismo.
A lo largo de
estos años, puede significar algunos dibujos, firmarlos con su nombre, cuando
antes eran solo trazos, movimientos repetitivos con el pincel.
A partir del
ofrecimiento de una escucha logra a través de lo simbólico regular aquel goce
invasivo que lo llevaba a morder poniendo entre el impulso y el acto un
discurso a modo de estribillo, que es leído por nosotros como un recurso al
servicio de la “civilización del goce”.
En ciertas
ocasiones en que se mostraba muy inquieto, interrumpiendo continuamente su
actividad, lo escuchamos decir “cuando pinto las voces me dejan”, logrando así
continuar participando en el Taller.
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psicosis
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Un borde en el tratamiento con sujetos psicóticos* - Tercera parte
*Por las Lic. Edit Tendlarz, Lic.
Cecilia Mastropierro, Lic. Claudia Mastropierro
Los talleres están allí _y nosotros como analistas_ donde cada quien
puede hacer uso de ellos. Cuando decimos que son los sujetos psicóticos los que
trabajan sostenemos que son ellos los que buscan el modo de hacer con lo real,
con aquello que les retorna haciéndosele insoportable, bajo la forma de un fenómeno elemental, como
automatismo mental, fenómenos corporales o de experiencias inefables.
Si bien se trata de un dispositivo
grupal, entre varios, lo cual es beneficioso para la transferencia, evitando
posibles efectos erotómanos o perseguidores en la figura de un Otro, se aborda
siempre a cada quien en su singularidad, advertidos de aquello que puede ser
peligroso y desencadenante y de las soluciones que cada sujeto pueda encontrar
_por fuera del orden de hierro de la Metáfora Paterna_.
Quizás se trate muchas veces de
soluciones lábiles y será función del analista contribuir en ese trabajo y
orientar a cada sujeto en esa dirección.
Como nos dice Eric Laurent en
Arcachon acerca de la manera en que el analista se vuelve destinatario de la
señal ínfima del paciente. “La maniobra analítica no es pues de un mero
registro de secretariado, pero tampoco de socializar. El reenganche que corre a
cargo del sujeto, si bien es una alternativa a la metáfora delirante, no es una
reinscripción del sujeto bajo los significantes ideales de antes del
desenganche. Supone, como testimonian los casos, una invención particular y un
destinatario atento”.[1]
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psicosis
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Un borde en el tratamiento con sujetos psicóticos* - Segunda parte
*Por las Lic. Edit Tendlarz, Lic.
Cecilia Mastropierro, Lic. Claudia Mastropierro
Los Talleres que realizamos en el
Hospital Borda nos confirman esta posibilidad, donde los sujetos que participan
en ellos no cuentan con el recurso de la metáfora y la referencia paterna y en
quienes el síntoma muestra su cara más real.
Si bien Freud no dejó de ocuparse de
las psicosis, hasta el final de su obra se halla la indicación de que el
psicoanálisis no es apto para ser aplicado a las mismas. Lo que llamó neurosis
narcisistas son apenas abordables con la técnica que ha servido en el caso de
las llamadas neurosis de transferencia.
Sin embargo, con Lacan se redobla la apuesta y diremos que hay un tratamiento posible.
En el Seminario III, Lacan señala
que el psicótico ofrece un testimonio abierto del inconciente, testimonia de su
relación con el inconciente, no se dirige a un Otro suponiendo un saber.
En el trabajo con un sujeto
psicótico se tratará del encuentro de un analista con alguien que no devendrá
analizante, allí donde hay lugar para el primero aunque no se produzca una
entrada en análisis por parte del sujeto.
La oferta es sobre Talleres de arte,
expresión corporal, lectura de diarios, literatura… cada uno tiene su
particularidad, aquello que le es propio, pero todos tienen en común convocar a los pacientes a hablar y a trabajar.
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psicosis
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Un borde en el tratamiento con sujetos psicóticos* - Primera parte
*Por las Lic. Edit Tendlarz, Lic.
Cecilia Mastropierro, Lic. Claudia Mastropierro
Los talleres están allí _y nosotros como analistas_ donde cada quien
puede hacer uso de ellos. Cuando decimos que son los sujetos psicóticos los que
trabajan sostenemos que son ellos los que buscan el modo de hacer con lo real,
con aquello que les retorna haciéndosele insoportable, bajo la forma de un fenómeno elemental, como
automatismo mental, fenómenos corporales o de experiencias inefables.
Si bien se trata de un dispositivo
grupal, entre varios, lo cual es beneficioso para la transferencia, evitando
posibles efectos erotómanos o perseguidores en la figura de un Otro, se aborda
siempre a cada quien en su singularidad, advertidos de aquello que puede ser
peligroso y desencadenante y de las soluciones que cada sujeto pueda encontrar
_por fuera del orden de hierro de la Metáfora Paterna_.
Quizás se trate muchas veces de
soluciones lábiles y será función del analista contribuir en ese trabajo y
orientar a cada sujeto en esa dirección.
Como nos dice Eric Laurent en
Arcachon acerca de la manera en que el analista se vuelve destinatario de la
señal ínfima del paciente. “La maniobra analítica no es pues de un mero
registro de secretariado, pero tampoco de socializar. El reenganche que corre a
cargo del sujeto, si bien es una alternativa a la metáfora delirante, no es una
reinscripción del sujeto bajo los significantes ideales de antes del
desenganche. Supone, como testimonian los casos, una invención particular y un
destinatario atento”.[1]
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