*Director de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) Psicoanalista, Miembro de la Asociación Mundialde Psicoanálisis (AMP); co-fundador del TYA (red de Toxicomanía y Alcoholismo) y autor de "Consecuencias del psicoanálisis" (Anáfora,1991); "¿Por qué los hombres son como son?"(Atuel, 1993); "La racionalidad del psicoanálisis" (Plural, 1996); "Más allá de las drogas" (Plural, 2000);"De los conceptos a los matemas" (Cuad.del ICBA, 2001); "Nosotros, los hombres" (Tres Haches,2003); "Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis" (C.ICBA 2004);"Las neurosis -jeroglíficos,blasones, laberintos-" (C.ICBA, 2009) y "¿Todo sobre las drogas?" de próxima aparición por Grama Ediciones.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Entrevista a Ernesto S. Sinatra* - Tercera parte
Entrevista realizada por María Belén Silva
*Director de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) Psicoanalista, Miembro de la Asociación Mundialde Psicoanálisis (AMP); co-fundador del TYA (red de Toxicomanía y Alcoholismo) y autor de "Consecuencias del psicoanálisis" (Anáfora,1991); "¿Por qué los hombres son como son?"(Atuel, 1993); "La racionalidad del psicoanálisis" (Plural, 1996); "Más allá de las drogas" (Plural, 2000);"De los conceptos a los matemas" (Cuad.del ICBA, 2001); "Nosotros, los hombres" (Tres Haches,2003); "Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis" (C.ICBA 2004);"Las neurosis -jeroglíficos,blasones, laberintos-" (C.ICBA, 2009) y "¿Todo sobre las drogas?" de próxima aparición por Grama Ediciones.
*Director de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) Psicoanalista, Miembro de la Asociación Mundialde Psicoanálisis (AMP); co-fundador del TYA (red de Toxicomanía y Alcoholismo) y autor de "Consecuencias del psicoanálisis" (Anáfora,1991); "¿Por qué los hombres son como son?"(Atuel, 1993); "La racionalidad del psicoanálisis" (Plural, 1996); "Más allá de las drogas" (Plural, 2000);"De los conceptos a los matemas" (Cuad.del ICBA, 2001); "Nosotros, los hombres" (Tres Haches,2003); "Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis" (C.ICBA 2004);"Las neurosis -jeroglíficos,blasones, laberintos-" (C.ICBA, 2009) y "¿Todo sobre las drogas?" de próxima aparición por Grama Ediciones.
¿Se puede pensar la adicción a las drogas como un síntoma social propio de nuestra época? ¿Por qué?
En un sentido la adicción a las drogas consideradas como una satisfacción ‘egoísta’ que ocurre en el propio cuerpo –es decir: auto-erótica- podría ser considerado como un síntoma social; pero debemos agregar aquí el empuje del mercado de consumo a la producción de gadgets centrados en el ‘sí mismo’. Una publicidad de electrodomésticos lo mostraba con claridad, ofrecía la santidad al consumo femenino…sólo con la compra de un artefacto: San-yo.
¿De qué manera se puede pensar el cuerpo en la toxicomanía?
Habitualmente como la superficie sobre la cual se intenta gozar por medio de la instalación de una substancia. Hacer gozar el cuerpo como Uno, como una unidad indivisible es la tarea que pretende conseguir el toxicómano más decidido.
¿Desde el psicoanálisis, cómo considera usted que podría ser el tratamiento de un toxicómano?
Nadie es ‘toxicómano’, ‘drogadicto’ ni ‘adicto’; no atendemos a ningún adicto en cuanto tal. El psicoanálisis da tratamiento a una persona que sufre, que tiene problemas con los actos de su vida, con sus pensamientos, con los familiares que le han tocado en suerte y con los que debe convivir, con la elección de su sexualidad y las consecuencias que de ella se desprenden con sus parejas…Para que la operación analítica sea exitosa el analista deberá apuntar a que el sujeto se despoje de su ser drogadicto; y para eso están las entrevistas preliminares, condición de un análisis.
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miércoles, 24 de marzo de 2010
Entrevista a Ernesto S. Sinatra* - Segunda parte
Entrevista realizada por María Belén Silva Salas
* Director de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL);
Psicoanalista, Miembro de la Asociación Mundialde Psicoanálisis (AMP);
co-fundador del TYA (red de Toxicomanía y Alcoholismo)
y autor de "Consecuencias del psicoanálisis" (Anáfora,
1991); "¿Por qué los hombres son como son?" (Atuel, 1993); "La
racionalidad del psicoanálisis" (Plural, 1996); "Más allá de las
drogas" (Plural, 2000);"De los conceptos a los matemas" (Cuad.del
ICBA, 2001); "Nosotros, los hombres" (Tres Haches,2003); "Las
entrevistas preliminares y la entrada en análisis" (C.ICBA 2004);
"Las neurosis -jeroglíficos, blasones, laberintos-" (C.ICBA, 2009) y
"¿Todo sobre las drogas?" de próxima aparición por Grama Ediciones
¿Cómo se podría pensar la búsqueda de estados de inconsciencia o de olvidos que producen la utilización de la droga?
Precisamente ha sido El empuje al olvido un nombre que elegí para caracterizar la época (y que he desarrollado en un libro reciente “¿Todo sobre las drogas?” ); ya que no sólo hay que pensar en los efectos sufridos por el sujeto a nivel neurológico de la droga-dependencia, sino en los efectos pretendidos por él (aún de modo inconsciente): olvidar las consecuencias de los actos no realizados, y/o de los realizados en contra de su propio deseo; ‘salirse de sí’. No hace falta mucha inteligencia para comprobar la función de los medios de comunicación para acelerar infinitamente este efecto. Pensemos en uno de los fenómenos freak actuales que promueve nuestra admirable TV; por ejemplo, con la creación de una imagen ofrecida para gozar de la identificación a lo imposible, imagen creada por un hombre con múltiples cirugías (cuya elección sexual está siempre puesta en duda), sujeto poseedor de una fortuna con la que todo parecería ser posible, fortuna concebida en el nombre del padre -pero contra él- en una versión hiper-moderna del auto-didacta que triunfó en el show-business a fuerza de “todo se compra con dinero”: los tele-adictos, fascinados con él.
¿Cómo considera usted que se relaciona la violencia y la droga?
La violencia es una consecuencia ineludible de la des-protección del Estado a los ciudadanos en el mundo globalizado. El ‘hay de todo y para todos’ choca contra las realizaciones personales y las condiciones de creciente marginalidad en las que vivimos. El pretendido ‘bien social’ no puede ser garantizado con la economía actual del mercado mientras se regule (y catalogue) a los ciudadanos según su poder adquisitivo, es decir, como consumidores y no como ciudadanos.
En las condiciones de marginalidad actual, violencia-droga constituyen una pareja preocupante, no sólo por sus efectos de criminalidad, sino porque se instituye la figura del drogadicto a nivel social como la ‘causa universal del mal’. Pero cuidado, ya que tampoco se trata de victimizar el consumo ni al ‘adicto’, ya que cada uno es responsable de un modo ineludible de sus actos, pero sí se trata de intentar al menos resituar las coordenadas del problema real.
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miércoles, 17 de marzo de 2010
Entrevista a Ernesto S. Sinatra* - Primera parte
Entrevista realizada por María Belén Silva Salas
*Director de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Psicoanalista,
Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP); co-fundador
del TYA (red de Toxicomanía y Alcoholismo) y autor de "Consecuencias
del psicoanálisis" (Anáfora,1991); "¿Por qué los hombres son como son?"
(Atuel, 1993); "La racionalidad del psicoanálisis" (Plural, 1996); "Más allá
de las drogas" (Plural, 2000);"De los conceptos a los matemas" (Cuad.del
*Director de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Psicoanalista,
Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP); co-fundador
del TYA (red de Toxicomanía y Alcoholismo) y autor de "Consecuencias
del psicoanálisis" (Anáfora,1991); "¿Por qué los hombres son como son?"
(Atuel, 1993); "La racionalidad del psicoanálisis" (Plural, 1996); "Más allá
de las drogas" (Plural, 2000);"De los conceptos a los matemas" (Cuad.del
ICBA, 2001); "Nosotros, los hombres" (Tres Haches,2003); "Las
entrevistas preliminares y la entrada en análisis" (C.ICBA 2004);
"Las neurosis -jeroglíficos, blasones, laberintos-" (C.ICBA, 2009) y
"¿Todo sobre las drogas?" de próxima aparición por Grama Ediciones
¿Desde el psicoanálisis qué se entiende por toxicomanía?
Al elegir el término ‘toxicomanías’ y sustituirlo al de ‘drogadicción’ hemos subrayado la función subjetiva en el consumo: destacamos el efecto de elación –al que el concepto de manía remite- pero no menos la puesta fuera de sí, de rechazo del inconsciente al que son proclives los individuos que recurren a las substancias tóxicas. De ese modo, además, incluimos el problema de las toxicomanías como una cuestión clínica y no como un problema de otros campos -como el jurídico o el correccional, por ejemplo.
¿Usted qué opinión tiene sobre la influencia del contexto que rodea al toxicómano, es decir, la familia, la sociedad, etcétera?
Evidentemente, hay un empuje al consumo generalizado que enmarca la elección que realiza el toxicómano. La función de globalización que impulsa el mercado de consumo empuja a lo uniforme y ese mismo mercado encuentra en las drogas una mercancía muy redituable que ofrece a los consumidores; no se le escapa a usted que el uso de este término -consumidores- se emplea tanto para los que compran mercancías, cualesquiera fueren, como asimismo para los ‘drogadictos’. Y las familias, como siempre, hacen lo que pueden.
Teniendo en cuenta que en la sociedad de consumo actual surgen continuamente objetos nuevos de consumo ¿De qué manera se podrían pensar las nuevas drogas que se encuentran en el mercado?
Los objetos de consumo y las drogas son objetos solidarios. Toda droga es una mercancía; y habrá ‘nuevas drogas’ como existirán nuevas mercaderías. Para entender este proceso, el psicoanálisis evidencia que con la producción de drogas se trata de buscar medios de insertar satisfacción donde no la hay; es decir, intentar producir modos de gozar en el punto en el que la subjetividad se halla marcada por un vacío central, por una falla radical, una inadecuación radical entre los sexos. Y precisamente en ese punto se montan las substancias tóxicas para ofrecer ‘felicidad’, ‘placer extremo’, ‘novedad’, ‘éxtasis’; ‘paz en los pensamientos’ o simplemente ‘olvidar’ (empleo aquí términos recogidos de ‘consumidores’ habituales); pero como usted sabe, también vienen a este punto los dispositivos técnicos que resaltaba Martin Heidegger y que hoy se visten de ropajes tecnológicos y se distribuyen a escala planetaria (los gadgets del mercado) prometiendo una satisfacción universal para todos; lo que no sólo es una falacia sino una radical impostura: nadie sabe lo que el otro quiere, ni puede saberlo. Cuando alguien dice que lo sabe, no hay que equivocarse: ése trata de imponer su dominio sobre el individuo. Cualquier resonancia que provoque este planteo de los usos en el campo político, no es casualidad.
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Sinatra
ADIOS AL ÚLTIMO JUDÍO DE SABER *
* Por Gustavo Dessal
El pasado 30 de octubre Claude Levi-Strauss falleció en París a la edad de 100 años, una cifra tan gloriosa como la obra que nos ha legado. La bendición de su longevidad, sin embargo, no vuelve menos conmovedor el sentimiento de una enorme pérdida, solo compensada por la infinita sabiduría que nos deja, y que habrá de perdurar en el campo de las ciencias sociales y el psicoanálisis.
No es esta la ocasión de valorar con todo el rigor que merece la contribución de Levi-Strauss al psicoanálisis, en especial al de orientación lacaniana. Baste recordar que su amigo Jacques Lacan se valió, entre otras fuentes, del estructuralismo levistraussiano para renovar su lectura de Freud, transmutando de manera radical el entendimiento y la praxis del psicoanálisis.
Claude Levi-Strauss nos ayudó a comprender el mundo, y contribuyó más que nadie a la renovación de la antropología, una disciplina a la que, con su concepto de estructura, supo arrancar de las siniestras manos de las ideologías colonialistas. Su obra fue una empresa que restituyó la dignidad de los pueblos llamados "primitivos" o "salvajes", al descubrir y demostrar en ellos el dominio de las mismas fuerzas universales que animan las sociedades en todos los confines del mundo.
Como lector de su obra y deudor de su notable genio, expreso aquí -y seguramente en nombre de todos mis colegas de la ELP- mi emocionado tributo.
El pasado 30 de octubre Claude Levi-Strauss falleció en París a la edad de 100 años, una cifra tan gloriosa como la obra que nos ha legado. La bendición de su longevidad, sin embargo, no vuelve menos conmovedor el sentimiento de una enorme pérdida, solo compensada por la infinita sabiduría que nos deja, y que habrá de perdurar en el campo de las ciencias sociales y el psicoanálisis.
No es esta la ocasión de valorar con todo el rigor que merece la contribución de Levi-Strauss al psicoanálisis, en especial al de orientación lacaniana. Baste recordar que su amigo Jacques Lacan se valió, entre otras fuentes, del estructuralismo levistraussiano para renovar su lectura de Freud, transmutando de manera radical el entendimiento y la praxis del psicoanálisis.
Claude Levi-Strauss nos ayudó a comprender el mundo, y contribuyó más que nadie a la renovación de la antropología, una disciplina a la que, con su concepto de estructura, supo arrancar de las siniestras manos de las ideologías colonialistas. Su obra fue una empresa que restituyó la dignidad de los pueblos llamados "primitivos" o "salvajes", al descubrir y demostrar en ellos el dominio de las mismas fuerzas universales que animan las sociedades en todos los confines del mundo.
Como lector de su obra y deudor de su notable genio, expreso aquí -y seguramente en nombre de todos mis colegas de la ELP- mi emocionado tributo.
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Homenajes
El trastorno del trastorno*
* Ana Oldecop
Desde la ciencia estamos acostumbrados en pensar la patología como un déficit. Científicos sostienen que la misma adquisición del lenguaje se ve reducida por la exposición pasiva a medios tecnológicos como la televisión; se la responsabiliza de “conductas desviadas de la norma” tales como la violencia y la obesidad mórbida.
Podría pensarse como un intento válido para combatir la violencia y la obesidad mórbida la creación de programas televisivos que hablen de “dulces sanos”, muestren personajes bizarros en constantes movimientos estrafalarios y marquen la pereza como un bien no deseable; o muestren desde una tolerancia absoluta así hasta una eterna conciliación posible. Entonces, ¿se podría concluir que el Otro primordial sea suplido o relevado por esta tecnología “del bien”?
Por otra parte, ¿es esa misma tecnología que a los adultos nos “permite” estar conectados, informados y productivos las 24 hs? Más que déficit, las patologías hoy se presentan como exceso que afecta a todas las edades. Pero, ¿exceso de qué?
Desde esta perspectiva creo mucho más fructífero plantearse esta problemática en términos de ausencia y presencia, en tanto ritmo necesario que permite una pausa, un silencio, una ausencia de imagen y sonido que haga posible alguna actividad o palabra singular.
Desde la ciencia estamos acostumbrados en pensar la patología como un déficit. Científicos sostienen que la misma adquisición del lenguaje se ve reducida por la exposición pasiva a medios tecnológicos como la televisión; se la responsabiliza de “conductas desviadas de la norma” tales como la violencia y la obesidad mórbida.
Podría pensarse como un intento válido para combatir la violencia y la obesidad mórbida la creación de programas televisivos que hablen de “dulces sanos”, muestren personajes bizarros en constantes movimientos estrafalarios y marquen la pereza como un bien no deseable; o muestren desde una tolerancia absoluta así hasta una eterna conciliación posible. Entonces, ¿se podría concluir que el Otro primordial sea suplido o relevado por esta tecnología “del bien”?
Por otra parte, ¿es esa misma tecnología que a los adultos nos “permite” estar conectados, informados y productivos las 24 hs? Más que déficit, las patologías hoy se presentan como exceso que afecta a todas las edades. Pero, ¿exceso de qué?
Desde esta perspectiva creo mucho más fructífero plantearse esta problemática en términos de ausencia y presencia, en tanto ritmo necesario que permite una pausa, un silencio, una ausencia de imagen y sonido que haga posible alguna actividad o palabra singular.
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Psicoanálisis y psicoterapias
La obesidad en los niños: asumir la responsabilidad *
*Por Edit Tendlarz.
Es cierto que el mercado ofrece, en este mundo capitalista globalizado, cada vez más chatarra que está al alcance de los niños, en un contexto en el que los padres tienen cada vez menos tiempo de ocuparse de armarles una dieta equilibrada y balanceada. Sin embargo, como psicoanalista, no puedo dejar de plantearme este tema sin interrogarme qué función cumple, en la subjetividad de cada niño, el objeto alimento. Los niños son responsables.
¿Qué llena cada niño cuando consume este tipo de alimentos en forma automática, tantas veces sentado frente al televisor? Justamente, el televisor y la comida son la única compañía para ellos, quienes viven en un nuevo mundo. Mundo de cemento. Muros de cemento. Muros de cemento separan a los niños y los encierran en pequeños espacios en los que las únicas compañías son el televisor, la computadora y la comida. ¿Qué responsabilidad tenemos, en esto, los adultos?
Es cierto que el mercado ofrece, en este mundo capitalista globalizado, cada vez más chatarra que está al alcance de los niños, en un contexto en el que los padres tienen cada vez menos tiempo de ocuparse de armarles una dieta equilibrada y balanceada. Sin embargo, como psicoanalista, no puedo dejar de plantearme este tema sin interrogarme qué función cumple, en la subjetividad de cada niño, el objeto alimento. Los niños son responsables.
¿Qué llena cada niño cuando consume este tipo de alimentos en forma automática, tantas veces sentado frente al televisor? Justamente, el televisor y la comida son la única compañía para ellos, quienes viven en un nuevo mundo. Mundo de cemento. Muros de cemento. Muros de cemento separan a los niños y los encierran en pequeños espacios en los que las únicas compañías son el televisor, la computadora y la comida. ¿Qué responsabilidad tenemos, en esto, los adultos?
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